La evangelista del órgano

El órgano Henry Willis (instalado en 1871, de 21 metros de alto por 20 metros de ancho y 9,999 tubos) es la pieza central del Royal Albert Hall de Londres, infrautilizada hasta la saciedad. Pero, desde hace algunos años, encontró a alguien lo suficientemente “grande” como para darle vida: Anna Lapwood, la primera organista oficial del recinto.

Puede que mida un metro y medio, pero la llamada “organista de TikTok” o “la evangelista del órgano” (con más de dos millones de seguidores en redes sociales) tiene el carisma suficiente como para agotar las entradas de un concierto cada semana y tener a la sala abarrotada a reventar.

Su talento y habilidad para darle nuevos aires al centenario instrumento no ha pasado inadvertido para la industria, y fue registrado en dos producciones: Luna (2023), un álbum conceptual y súmamente denso, y Firedove, lanzado a mediados de 2025 y que recomendamos como el perfecto para acercarse al universo de esta ejecutante poco común, que aborda conocidas piezas pop como la banda sonora de Alan Menken para El jorobado de Notre Dame o Make yor feel love de Bob Dylan, arregladas para órgano; específicamente, el imponente órgano de tubos del siglo XX de la catedral de Nidaros, en Noruega.

Lapwood es de esas artístas exóticas que uno no puede dejar de conocer y Firedove es la muestra de que, más allá de lo sacro, no hay género que un órgano no pueda abordar.

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