¡A construir todos!

    Las construcciones han sido enarboladas como una de las vías más rápidas para recuperar la economía.

    El Gobierno le ha asignado a ese sector un papel de mucha ponderación dentro de sus planes y proyectos de rescate y expansión económica.

    Sus dos principales órganos ejecutores, el Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) y el Instituto Nacional de la Vivienda (INVI), han anunciado millonarias sumas a ser invertidas en lo que resta del 2020 y el 2021. RD$50,000 millones el primero y RD$5,000 millones el segundo.

    Otros organismos estatales ligados a las construcciones aunque en menor proporción, como el Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarillados (INAPA) y la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), han programado obras de infraestructuras hídricas como construcción y ampliación de acueductos, que también tienen incidencia en la dinamización económica que produce el sector construcciones.

    Y parte de las medidas de incentivo monetario adoptadas a partir de marzo por el Banco Central dentro de su paquete de apoyo a la recuperación también han sido concebidas para apoyar al sector construcción, especialmente en su versión pequeña y mediana.

    El presidente Luis Abinader ha hecho mucho énfasis en su visión de realizar los grandes proyectos de infraestructura a través del mecanismo alianza público-privada.

    Bajo cualquier modelo que se ejecute, ha quedado demostrado que las construcciones representan la actividad económica de mayor impacto dinamizador de la economía, por la gran cantidad de mano de obra que emplea, y por sus conexiones con otras áreas como el comercio, la industria y los servicios. Por ese impacto se ha acuñado el criterio de que como va la industria de la construcción, marcha la economía.

    El economista Jaime Aristy Escuder calculó que entre el 2014 y 2019, la construcción aportó en promedio el 18.6% de la expansión del Producto Interno Bruto (PIB), contribuyendo 1.9 más veces que el comercio, 2.6 veces más que la manufactura local y 2.7 veces más que hoteles, bares y restaurantes. Si no llega a la categoría de locomotora de la economía, la construcción llega al menos a calificar como tractor u otro equipo de tracción.

    Visto el panorama, con todas las potencialidades, lo procedente es despojar de cualquier traba paralizante y dar el banderazo de inicio. Adelante, no hay tiempo que perder.

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