Conveniencia y prudencia

La República Dominicana se encuentra de repente jugando a la política internacional entre dos colosos: Estados Unidos y China Popular.

La República Dominicana se encuentra de repente jugando a la política internacional entre dos colosos: Estados Unidos y China Popular. Con el primero, una relación desde siempre, de amores y desencantos, y con el segundo, una relación reciente de justicia histórica, toda vez que constituye el reconocimiento de la política de una sola China, precisamente la base en que se fundamenta ese nuevo vínculo.

Lo importante, sin embargo, es que la administración del presidente Danilo Medina reconoció a China, pese al resabio posterior de Estados Unidos, que al final ha entendido la decisión dominicana, sobre la base de algunas concesiones, como el abandono del no alineamiento en la crisis venezolana, primero votando en la Organización de Estados Americanos (OEA) por el aislamiento del gobierno de Nicolás Maduro, y posteriormente reconociendo al autoproclamado presidente Juan Guaidó.

La reunión con el presidente Donald Trump en Mar a Lago, Florida, en la cual el presidente Medina reafirmó su compromiso con Estados Unidos en su política hacia Venezuela, martillado posteriormente con la expresión “todo lo que sea necesario para ayudar, la República Dominicana está dispuesta a hacerlo, para devolver al pueblo de Venezuela la vuelta a su proceso democrático y en paz”, forma parte de una política de concesión y de equilibrio.

El mismo presidente que hizo esa declaración, recibiría posteriormente a una amplia delegación de China Popular, encabezada por el viceministro de la República Popular China, Hu Chunhua. Es decir, te concedo a Venezuela, pero respeta la decisión dominicana de establecer vínculos con China, nación que además apoya y reconoce al presidente Maduro.

En atención a su propósito, el presidente Medina ha hecho lo que le ha parecido más práctico. En ambos casos ha logrado compromisos de impulsar la economía dominicana mediante inversiones o programas de apoyo en esa dirección.

El ejercicio de la política internacional entre colosos es bastante complejo, especialmente si se hace desde una pequeña nación con alta dependencia de un mercado de exportación e importación fundamental, que además es la principal potencia mundial.

Avanzar en medio de esa realidad con un sentido de dignidad y decoro, constituye un acto de prudente inteligencia política.

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