La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra reconoció el pasado viernes de manera póstuma a monseñor Agripino Núñez Collado, con un acto en el que dejó inaugurada una plazoleta y una sala museo en su memoria.

Este homenaje a quien fuera rector magnífico de esa academia por más de cuatro décadas, estuvo enmarcado en los actos conmemorativos del 60 aniversario de la fundación de la PUCMM.

Esa universidad, que fue hechura suya, dispone ahora de dos espacios permanentes para honrar a un hombre que hizo del diálogo y la mediación una impronta con la que supo afrontar y dilucidar las más complicadas situaciones que requirieron su intervención.

Para todos resultó gratificante la ceremonia en la que familiares, amigos, autoridades académicas y de la jerarquía eclesiástica destacaron su probidad, su bonhomía, su influencia y liderazgo, que harán que Núñez Collado trascienda en el tiempo.

Fue un hombre consagrado a su iglesia, un gran educador, humanista y promotor de la consolidación de la democracia dominicana, como también gran propulsor de la educación superior, un creador de oportunidades y formador de las generaciones futuras.

Fueron incontables sus aportes a la institucionalización y pacificación del país, y sus aportes como mediador consumado.

La sala museo tiene una oficina, con los muebles de su residencia, sitio de reuniones y biblioteca, el sillón donde rezaba su rosario y una vitrina con los reconocimientos otorgados.

Una plancha azul en una pared exhibe fotos suyas con la realeza española, economistas, expresidentes dominicanos, empresarios, deportistas y algunos de sus perros.

Otra plancha, roja, muestra fotos con expresidentes de Asia, Europa y América y una plancha amarilla contiene imágenes con los últimos seis papas.

Con monseñor Agripino Núñez Collado la República Dominicana perdió a un apóstol de la convivencia pacífica, que dedicó su existencia al fomento de iniciativas democráticas y de múltiples acciones vinculadas al mejoramiento de la calidad de vida y del clima social del país.

Con esta plazoleta, con el busto en su honor y la sala museo, se perpetúa en el campus, su campus, la memoria de monseñor Núñez Collado, y seguramente su presencia en espíritu continuará siendo luz y guía para las generaciones futuras.

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