Ideas tontas sobre la vacunación

    Reiniciada la campaña de vacunación con la segunda dosis, el programa necesariamente entra en otra fase, que ha de obligar a las autoridades de Salud a pensar en nuevas proyecciones para avanzar en la dirección deseada.
    Más de 700 mil dominicanos en el grupo etario por encima de los 70 ya recibieron la primera dosis, pero el programa no debe detenerse. El millón 50 mil vacunas recibidas desde China está dirigido a esos ciudadanos, a la primera dosis de los militares, los profesores y parte de los médicos. En consecuencia, el lote terminará en el mismo plazo en que fueron aplicadas las primeras.

    El gobierno tiene promesas de que en abril llegará otro cargamento de alrededor de un millón de dosis. Imaginamos que al menos 500 mil personas las recibirán y se reservará la diferencia, pero el programa ha de continuar en paralelo.

    No solamente hará falta que continúen llegando los biológicos, sino que la campaña sea reforzada con más personal, porque los grupos en proceso de vacunación habrán de crecer exponencialmente y de la misma manera el personal a cargo de las aplicaciones.

    Imaginamos que eso lo sabe muy bien el gobierno, y sus expertos habrán de estar tomando las medidas de rigor para alcanzar los objetivos.

    En pocas palabras, el plan de vacunación requiere una revisión crítica y probablemente demandará ajustes, y los mismos deben ocurrir antes de que la progresión en las aplicaciones crezca como prevemos.

    Asimismo, como la vacuna es el primer factor de seguridad para evitar la multiplicación de contagios, para alcanzar la meta no se puede perder la iniciativa.

    No debe repetirse, planeado o no, lo ocurrido semanas atrás, cuando llegó el millón 50 mil dosis, y el proceso se ralentizó.

    Podría decirse que todas estas consideraciones son “ideas tontas”, pero las exponemos para que los expertos al menos las miren con dejos de divertimento.

    Sin embargo, debe estar claro que el más amplio universo de los dominicanos tiene su vista puesta en vacunarse, y ese temperamento debe ser acogido por las autoridades, que quizás más que todos, ansían devolver la vida nacional a la normalidad.

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