No olvidar la ofensa

    Hace 56 años del azaroso 28 de abril de 1965, cuando tropas de los Estados Unidos intervinieron en el territorio nacional, con el pretexto de que fueron llamados por representantes de un gobierno que nada tenía que ver con los legítimos intereses de la República.
    La realidad es que los Estados Unidos enviaron sus marines con el aval de los gobiernos derechistas agrupados en la OEA, bajo el influjo del anticomunismo y el miedo al surgimiento de gobiernos progresistas en la región después del triunfo de la revolución cubana.

    28 de abril es una fecha que no debemos olvidar. El olvido, ese virus que taladra la conciencia nacional, y hace que perdamos el sentido de los hechos que conforman los valores de la República, no nos puede arrancar del recuerdo el daño que las tropas norteamericanas y sus gobernantes hicieron a esta Nación.

    Hoy, entre Estados Unidos y la República Dominicana existe una relación armónica, y los pueblos de ambos países mantienen un vigoroso intercambio. Unas fuertes relaciones comerciales que en el tiempo debían mejorar más aún.

    Somos un destino para el turismo y un lugar para la inversión y tenemos en Estados Unidos un fuerte emisor que estimula la economía nacional. Además, ese país ha acogido a miles de dominicanos, que han hecho sus vidas allá y contribuyen fuertemente a la economía dominicana a través de las remesas que envían a sus familias.

    Hay pues una relación de buenos socios que debe ser estimulada de manera conveniente.

    Pero es importante que se entienda que los dominicanos se afirman en un principio global que es la libre autodeterminación. Fue lo que primó cuando el pueblo resistió la presencia de los 42 mil marines norteamericanos que vinieron a imponer una voluntad que no era la deseada.

    Total, el propósito del pueblo en armas era retornar la Nación a la institucionalidad que había sido hecha añicos con el golpe de Estado de 1963 contra el gobierno constitucional del profesor Juan Bosch, elegido libremente por los dominicanos.

    Contribuiría enormemente a profundizar los vínculos con Estados Unidos si ese país se anima a pedir perdón por la agresión de 1965. Generosamente, hace tiempo que los dominicanos perdonamos, pero nunca olvidaremos la ofensa.

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