Obligación de todos

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    El presidente del Tribunal Constitucional Milton Ray Guevara ha dicho que la Constitución de la República no debe adaptarse a los deseos de los gobernantes y gobernados, sino que estos deben sujetarse a la misma, aunque veces se cree que la Constitución debe adaptarse a los deseos de estos, lo que es un grave error.

    Deseamos que esas palabras del magistrado Ray Guevara no pasen desapercibidas, que no queden en el aire, o se las lleve el viento, y caigan en el olvido.

    Hay que señalar que el Tribunal Constitucional como órgano colegiado no se ha conformado con cumplir las obligaciones como garante de los derechos de todos aquellos que elevan o han elevado una instancia.

    Sus miembros parecen persuadidos de que no basta con recibir y decidir sobre una instancia, restablecer derechos o hacer lo necesario para que sean reconocidos, según la previsión constitucional.

    Reconocen la necesidad de inculcar en la ciudadanía la importancia del respeto a la Carga Magna como garante de derechos, de compromisos y deberes ciudadanos, y de la esencia democrática que ha de caracterizar el funcionamiento de las instituciones.

    Para que sea así, no sólo se requiere esa comprensión de quienes ejercen mandatos previstos en la Constitución, sino también que los ciudadanos simples reconozcan su valor como contrato fundamental para la convivencia dentro de cierto orden.

    “La Constitución es la carta de navegación, la carta de ruta de una comunidad políticamente organizada en nación y luego en Estado, o sea, tiene una relevancia. La Constitución no son disposiciones consideradas barreras de pergamino, no, la Constitución normativa en una sociedad democrática es la que determina el actuar de los ciudadanos”, ha proclamado Ray Guevara.

    En ese temperamento, el de darle vida a la Constitución, es que lo vemos predicando aquí y allá, con los ojos puestos en el porvenir, y por eso aboga sobre la necesidad de que las esencias de la misma sean parte de las enseñanzas en las escuelas, donde deben ser fraguados los ciudadanos de mañana.

    La Constitución, es bueno no olvidarlo, es la mayor garantía del Estado de derecho y hay que respetarla. Es obligación de todos.

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