Primero de mayo

Este día, en el cual una apreciable cantidad de países celebra el Día Internacional del Trabajo, llega aquí nueva vez con un panorama parecido a años anteriores

Este día, en el cual una apreciable cantidad de países celebra el Día Internacional del Trabajo, llega aquí nueva vez con un panorama parecido a años anteriores, con presiones de una parte de la patronal por alcanzar modificaciones en el Código de Trabajo, y al mismo tiempo, los trabajadores defendiendo lo que entienden conquistas irrenunciables.

Se está en el período de revisión de los salarios mínimos, con el viento a favor de los trabajadores, como consecuencia de la decisión del gobierno de reajustar los sueldos a sus servidores.

Asimismo, se ven manifestaciones de resurgimiento del activismo sindical. La marcha al Palacio Nacional en rechazo a un artículo del proyecto de liquidación del Instituto Dominicano de Seguros Sociales (IDSS) interpretado como una vía para eliminar la cesantía es una expresión en ese sentido. También vimos las acciones díscolas en las instalaciones de Punta Catalina, en reclamo del pago de bonificaciones al consorcio que construye la obra, mediante métodos anárquicos, al extremo de que en algún momento desconocieron a los directivos del sindicato.

Los trabajadores, si bien dan estas indicaciones de activismo, tendrán que acomodarse a los nuevos tiempos, entender los nuevos procesos y cómo evoluciona la economía para alcanzar los propósitos del bienestar social.

De todas formas, hoy es un día para celebrar al trabajador y reconocer el valor del trabajo. Esa fuerza que desarrolla e impulsa a la humanidad para generar transformaciones, riquezas, avance económico y crecimiento humano. Es decir, de cómo es capaz el ser humano de hacer cada vez más para construir un mundo mejor, esa vitalidad para crear, transformar y crecer, sin distinguir el lugar que se ocupe en las relaciones de producción o de prestación de servicios.

El trabajo transforma y promete más.

Resaltarlo como un ejercicio digno implica siempre mejores condiciones para hacerlo posible. Obliga a remontarnos a las luchas de los trabajadores norteamericanos en 1886 por la implantación del horario laboral de las 8 horas, en una dura batalla que culminó en forma sangrienta, con un saldo indeterminado de muertos y heridos, y posteriormente, la condena a la horca de los líderes del movimiento.

En este día, nuestras felicitaciones a todos los trabajadores.

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