Con tantos apremios que acechan y asaltan a la economía mundial, en República Dominicana se produce la gran paradoja de que, sin pretender que somos inmunes a la presión de factores externos, la nuestra exhibe una admirable resiliencia.
Basta mencionar cuatro hechos de esta misma semana para confirmarlo:
Remesas: durante el primer trimestre de 2026 superaron los US$3,019.6 millones, y reflejan un incremento interanual del 1.9 %
Turismo: rompió récords en el primer trimestre, recibió un total de 3,710,374 visitantes, con un crecimiento del 10.8% respecto al mismo período en 2025.
Exportaciones: alcanzan US$1,448.6 millones solo en el mes de marzo, hito histórico, con el aporte de US$841.2 millones de zonas francas, la cifra mensual más alta de todos los tiempos; un 58.7% del total exportado.
Y mientras muchos países se “recogen”, respecto a la Inversión Extranjera Directa, hemos dado un paso decisivo para fortalecer el liderazgo tecnológico, con la presentación del plan decenal de Atracción de IED para Empresas TIC, diseñado para convertirnos en un centro regional de servicios digitales de alto valor agregado.
El término resiliencia significa, según la RAE, capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador, o un estado o situación adversos, lo que aplicado a lo que comentamos sobre la economía dominicana se refiere a su carácter resistente ante las adversidades que tiene que afrontar.
Sin embargo, y atención con esto, no es que seamos inmunes a las presiones externas. Precisamente esta semana el Banco Central advertía que la inflación interanual podría salir del rango meta en los próximos meses debido a las distorsiones generadas por la guerra en Oriente Medio, mientras que el FMI acaba de advertir en sus Reuniones de Primavera junto al Banco Mundial que por el conflicto bélico se avecinan “tiempos difíciles” y vaticina que el crecimiento de la economía podría caer al 2% porque el impacto sería global.
Ni siquiera pretendemos insinuar que el país tiene una economía “blindada” como expresan funcionarios súper optimistas, sino que, en comparación con la magnitud de los embates que reciben la región y el mundo, estamos mejor preparados para sobrellevar la crisis. l
