La sequía estacional se ha vuelto muy grave en las provincias de Dajabón, Montecristi y Santiago Rodríguez, y los organismos de predicción como la Oficina Nacional de Meteorología no auguran cambios en el comportamiento del clima hasta mayo. Vamos a un período incierto.
Hasta ahora, el foco de atención se centra en esas tres provincias, donde la sequía para esta época es habitual, pero ahora se ha vuelto extrema. El fenómeno, sin embargo, tiene alcance nacional. En lo que va de año apenas se han registrado aguaceros moderados en algunas regiones, sobre todo en el litoral sureste y en el centro de la región Norte.
En el caso de la Línea Noroeste inquietan las pérdidas en la ganadería, con más de un millar de reses muertas, pero también impacta los rubros agrícolas, como la siembra de arroz o el mantenimiento de las plantaciones de banano.
En zonas donde la sequía es constante, los sistemas de suministros obviamente han bajado. Las siembras bajarán, y la producción disminuirá. Cultivos como el plátano, que en invierno su ciclo de desarrollo se ralentiza, ya han sido afectados en las zonas bajo riego y eso tendrá repercusiones en las ciudades.
En el caso de la Línea Noroeste, el gobierno ha hecho alguna labor de asistencia, pero lo importante es que la misma pueda ser sostenible en el tiempo para que las pérdidas de los pequeños y medianos ganaderos no sean devastadoras.
Una sequía es una sequía, es la falta de agua o por disminución o ausencia de lluvias, y siendo así, las autoridades no tienen más alternativa que manejarla con mayor o menor eficiencia.
Hasta ahora las grandes preocupaciones se centran en la ganadería del Noroeste y la agricultura en general. Mañana –si persisten los pronósticos- la escasez de agua se sentirá más dramáticamente en las concentraciones urbanas.
Es necesario que las agencias encargadas de administrar los sistemas de suministro insistan en la necesidad de economizar el agua en reservorios o en el subsuelo. Es vital que los acueductos puedan suplirla a la población.
