Un plan mayor

El pasado miércoles expresábamos nuestra preocupación por el impacto grave que va teniendo la sequía en la Línea Noroeste y gradualmente cómo se presenta en las demás regiones, excepto un 5% del territorio, en el Nordeste.

El pasado miércoles expresábamos nuestra preocupación por el impacto grave que va teniendo la sequía en la Línea Noroeste y gradualmente cómo se presenta en las demás regiones, excepto un 5% del territorio, en el Nordeste.

Aunque aún no se ha declarado una emergencia por los efectos de la sequía, es tiempo, como advierte el director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI), de que se adopten previsiones para atenuar los efectos.

Olgo Fernández dice que ya la sequía entró en su “peor momento, una sequía cíclica desde hace alrededor de 50 años. Esta es una situación que es para ponerle atención”.

La situación es de tal magnitud, ha dicho, que a varios de los embalses de las presas apenas les quedan un mes de agua disponible para riego. La presa de Rincón solamente tiene dos millones de metros cúbicos de agua, lo que implica que en 30 días será consumida. La presa de Sabana Yegua está también en un punto crítico. De la misma depende la agricultura de Azua y el valle de Neiba. Algo parecido pasa con la presa de Tavera, que ayer estaba en 315.00 metros cúbicos sobre el nivel de mar. Igual situación comporta el embalse de la presa de Monción, en Santiago Rodríguez. Ayer la Fundación Acción Verde presentó un panorama igualmente preocupante sobre el estado de los embalses de las presas.

La disminución de lluvias se agrava desde finales del año pasado, y de acuerdo con informes provenientes de la Dirección de Meteorología, se viene observando una disminución de lluvias desde finales del siglo pasado.

Ya los efectos de la sequía se reflejan en las zonas urbanas, y se advierte que la situación podría prolongarse más allá de mayo, lo que ameritaría una visión de largo alcance para manejar la situación.

Pero como decíamos el miércoles, una sequía es una sequía, es la falta de agua, por disminución o ausencia total de lluvias, y las autoridades no tienen más alternativa que manejarla con mayor o menor eficiencia.

Se requiere un plan mayor para encarar la situación.

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