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Si miramos solo en nuestro continente, porque mientras más lejos observamos el panorama en el resto del mundo es peor, la economía dominicana está “resistiendo” los embates de un entorno internacional cada día más incierto.

En varios países latinoamericanos las dificultades económicas ya generan protestas callejeras, y nuestro principal socio comercial, los Estados Unidos, soporta una inflación nunca vista en 40 años y que las medidas de la Reserva Federal no han podido contener.

Hay un malestar, que raya en el deterioro, de las perspectivas económicas en el mundo entero, con pronósticos de crecimiento a la baja, un escenario en el que los indicadores básicos de la economía dominicana gozan de buena salud, y es por eso que insertamos en el título el “a pesar de todo”.

De esos indicadores, hay uno del que un informe reciente llena de satisfacción; se trata de las exportaciones, como parte de un sector externo que continúa en lo que va de este año con un comportamiento favorable, las que tuvieron en el período enero-junio un crecimiento interanual de un 10.7% respecto al mismo período del año anterior 2021 y un 29% medido con el 2019, año prepandemia.

Este crecimiento de las exportaciones, lideradas por las zonas francas, resulta relevante porque junto a otras actividades generadoras de divisas que tienen una evolución positiva, como el turismo y las remesas que alcanzaron US$4,000 millones en los primeros cinco meses, compensarían en alguna medida el impacto de los aumentos de precio del petróleo y de otras materias primas importadas, que representan para la mayoría de países un gran dolor de cabeza.

Según el contexto en que se aplica, en ocasiones resulta odioso el refrán “mal de muchos, consuelo de tontos” (o de pocos), pero en la actual coyuntura de una crisis mundial en República Dominicana hay cierta holgura para políticas orientadas a atemperar sus efectos, principalmente entre los sectores más vulnerables.

Esto sin olvidar la incidencia de factores internacionales en los que no hay intervención ni control local, por lo que podrían sobrevenir circunstancias en las que otro gallo cantaría.

Posted in Editorial
agency orquidea

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