El rey Midas, al revés

Mientras ellos viven holgados disfrutando de viajes al exterior, buena comida, vinos de linaje y múltiples placeres, ven con la más absoluta indiferencia cómo la mayoría del pueblo pasa penurias, cientos de miles de familias cuentan los “chelitos” para llegar a fin de mes y muchos más no tienen dinero para las tres calientes.

El rey Midas es un personaje mitológico, probablemente sustraído de fuentes asirias, en donde se habla de un rey de Frigia que gobernó entre el 700 y el 600 antes de Cristo, y que, de acuerdo con los griegos, tenía el extraño don de convertir lo que tocaba en oro.

En la República Dominicana tenemos la versión criolla de este famoso personaje. Después de mil seiscientos noventa días de mal gobierno, vivimos en un entorno surrealista. Nos gobierna un partido que, tan pronto inició su mandato, olvidó sus promesas, y quiso jugar a ser rey. El rey Midas para los amigos, y el rey Sadim para el pueblo (Midas al revés).

En 61 meses se han revertido los avances en materia de transparencia y rendición de cuentas, y se han destinado miles de millones de pesos exclusivamente para hacer propaganda y comprar votos.

El pasatiempo favorito de este gobierno es el despilfarro, la privatización de la política social y el uso de los fondos públicos para favorecer a sus amigos. Para cada problema social, identifica un negocio. Estamos en presencia de un gobierno rico y un pueblo pobre. Un desgobierno que gobierna para las élites.

La democracia representativa ha sido sustituida por la bonocracia exultante, pagada con el dinero de todos. Afirman que, la pobreza extrema solo afecta a 576 mil hogares en pobreza total (extrema más moderada), y sin embargo entregan ayuda monetaria a 1.5 millones de hogares en el programa Supérate.

Vivimos en el mundo al revés. La República Dominicana es el único país en donde se reduce la pobreza y aumenta en forma exponencial el número de beneficiarios de los programas sociales.

Cada año recurren a la compra de conciencias y la más reciente “Brisita Navideña”, la convirtieron en un tsunami de corrupción, emitiendo 7 millones de tarjetas. Cada una le costó al país 600 pesos, por lo que los beneficiados por el rey Midas se embolsaron la pingüe cantidad de 50 millones de dólares. Además, se pagó con nuestro dinero, RD$100 adicionales por la distribución de las tarjetas, lo que significa otros setecientos millones de pesos. ¿Quiénes están detrás de este gran negocio? A los amigos, buen abrigo.

Felicitan al Gobierno por reducir el hambre, y en diciembre pasado ofrecieron 10 millones de raciones de almuerzos y cenas navideñas, sin darse cuenta de que esa cantidad serviría para alimentar al 93% de la población.

El pueblo quiere saber quiénes tienen capacidad para elaborar, empaquetar y distribuir 10 millones de raciones de comida caliente en un día. Cuál es el nombre de la PYME que se benefició de este regalo navideño pagado con el dinero del pueblo. Quién es el afortunado y humilde emprendedor al que se le apareció el rey Midas.

Para borrar las huellas de sus tropelías generaron un apagón informático. Eliminaron el nombre y el número de cédula de los beneficiarios de la tarjeta de débito, violentaron la reglamentación del Siuben para la selección e inclusión de nuevos beneficiarios, y han escondido durante casi 5 años las bases de datos que la ADESS publicaba periódicamente, con los nombres, número de cédula, el monto recibido, el lugar y la fecha de recepción de la transferencia. La destrucción de la institucionalidad social es consecuencia de las decisiones del rey Sadim.

Nos enteramos de que la ADESS se fusionó con el programa Supérate y quien maneja la billetera social mantendrá la discrecionalidad de no hacer públicas las listas de personas beneficiadas con los subsidios sociales, las brisitas navideñas, los almuerzos y cenas, y tampoco informará de los criterios aplicados para incrementar el padrón de beneficiarios en más de 1.2 millones de personas en los últimos 4 años.

Pero eso no es todo. El rey Midas lo vuelve a hacer. Como todo programa social debe convertirse en un buen negocio, el Gobierno ya no se hará cargo de la emisión y administración de la tarjeta Supérate. El rey decidió formar un fideicomiso administrado por el Banco de Reservas, y crear un “modelo de negocio” para que la empresa MIA emita y administre la tarjeta con un costo de diez dólares por tarjeta. Esta ocurrencia del rey Sadim, le costará al pueblo, para empezar, solo 20 millones de dólares que llegarán a la cuenta de alguno de los humildes amigos del rey Midas.

¡Pero se equivoca! Su reino se está desquebrajando. La gente empieza a despertar del influjo, y sus huestes no podrán evitarlo. Siendo enemigo de la luz, no logra ver la claridad. Su ceguera será su perdición.

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