Antes de cerrar el telón de este año, es vital detenernos y hacer una pausa reflexiva sobre los momentos que nos han marcado a lo largo de 2025. Ha sido un periodo desafiante, marcado por las sombras de la corrupción -un tema que nos afecta como sociedad- y la pérdida de figuras emblemáticas. Sin embargo, también ha sido un tiempo de logros significativos y cambios positivos. Yo, en lo particular, les propongo enfocarnos en las lecciones y los triunfos que han surgido en medio de la adversidad.
Es fundamental reconocer que los políticos y la institucionalidad han estado bajo un intenso escrutinio, y que algunos escándalos han captado la atención pública.
Las discusiones sobre la corrupción son un reflejo de una sociedad que busca una rendición de cuentas más efectiva, algo con lo que este gobierno se ha comprometido desde su llegada al poder en 2020.
Un momento destacado de 2025 fue la segunda edición del “Premio Mujeres que Inspiran” -no todo fue negativo- un evento que ha logrado consolidarse en tan solo dos años. Esta celebración no solo reconoce a mujeres que han hecho contribuciones significativas en diversas áreas, sino que también inspira a futuras generaciones a seguir sus pasos. La existencia de este premio en un contexto de desafíos demuestra que el esfuerzo, la creatividad y la capacidad de innovación pueden florecer incluso en tiempos complicados. Así, este evento actúa como un recordatorio de que hacer el bien y destacar lo positivo es fundamental para el progreso social.
Sin embargo, este 2025 también nos sorprendió con la pérdida de figuras queridas como José Rafael Lantigua y muchos otros grandes dominicanos. Cada uno de estos personajes ha contribuido al tejido social de nuestras vidas, y recordarlos nos impulsa a valorar lo que realmente importa.
Propongo que en la víspera del arribo de 2026, mantengamos una mentalidad positiva. Aunque los retos seguirán surgiendo, tanto a nivel personal como nacional, es valioso adoptar esta perspectiva de gratitud y reconocimiento por lo bueno que hemos vivido. Esa actitud será lo que nos ayude a enfrentar lo que venga con valentía y optimismo. La idea de que cada año nos trae tanto desafíos como oportunidades es una verdad poderosa. Reflexionar sobre los logros, por pequeños que sean, puede ser un faro de esperanza en medio de la incertidumbre. Todos estos desafíos del 2025 nos ayudarán a preparar el terreno para nuevos comienzos y, sobre todo, para trabajar en pos de una mejor sociedad.
