Donni Santana, un desconocido para muchos, saltó a la luz pública y no precisamente por una hazaña importante y positiva. Vimos su cara en los medios, luego de que fuera sentenciado a 20 años de prisión por el Segundo Tribunal Colegiado del Distrito Nacional el 12 de noviembre de 2019.
Confirmada por la Segunda Sala Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional el 14 de diciembre de 2020. De esa sentencia sólo han pasado seis años, la acusación del Ministerio Público fue clara: el exfuncionario abusó sexualmente de su hijastra desde que ella tenía 11 años, aprovechando la ausencia de la madre de la menor.
Seis años después el Tribunal de Ejecución de la Pena de San Cristóbal concedió un permiso laboral al exdirector del Consejo Nacional de Frontera, Donni Mayobanex Santana Cuevas.
La resolución, emitida por el magistrado José Manuel Arias, el pasado 6 de junio, autoriza, -aunque no lo creamos-, la salida temporal de Santana Cuevas del Centro de Privación de Libertad de Azua, para impartir clase en la Escuela Nacional del Colegio de Abogados y cumplirá la totalidad de su condena el 4 de junio de 2038.
La reciente decisión de un juez de otorgar un permiso a Donni Santana, condenado por violación, para que imparta clases de derecho, ha suscitado una ola de indignación y debate en la sociedad. Este episodio plantea preguntas sobre la ética y la moralidad en la enseñanza del derecho, así como también es propicio un debate serio en torno a la justicia y su papel. Si bien es esencial ofrecer segundas oportunidades, la línea entre la rehabilitación y la responsabilidad debe ser considerada con sumo cuidado, en especial en casos como este.
Santana, como abogado, tenía la obligación de actuar con integridad y respeto hacia los derechos de los demás. Sin embargo, su condena por un delito tan grave como la violación, nos lleva a cuestionar si alguien con un historial así puede ser un modelo a seguir para futuros profesionales del derecho.
La educación en general, y en especial en el ámbito jurídico, no solo se trata de la transmisión de conocimientos, sino, y como mayor énfasis, debe tomarse en cuenta la formación de valores y principios éticos que sustentan la práctica profesional. Sin dudas se falló al permitir que alguien con un pasado tan cuestionable pudiera tener esta consideración.
