En un momento decisivo para la República Dominicana, el anuncio reciente de Víctor D’Aza, miembro del Comité Ejecutivo del Partido Revolucionario Moderno (PRM), de retirar su precandidatura presidencial para 2028, marca un llamado a la unidad en un país que enfrenta desafíos significativos.
La postura de D’Aza destaca la necesidad de priorizar el bienestar colectivo por encima de intereses personales, algo difícil de entender para muchos políticos.
El político de Villa González no es un novato; su extensión de servicio en el ámbito municipal y nacional lo convierte en un referente. “El PRM debe mostrarse unido y sólido”, ha dicho, resaltando la necesidad de garantizar estabilidad.
La decisión de D’Aza de respaldar la gestión del presidente Luis Abinader y trabajar por los gobiernos locales muestra su conocimiento de la situación nacional y del proceso de reestructuración del partido.
En un país donde la corrupción ha sido moneda corriente, su enfoque en la institucionalidad municipal representa una alternativa viable para un modelo de gobernanza más inclusivo y transparente.
El PRM necesita dar un paso al frente, demostrando unidad y compromiso hacia el desarrollo sostenible.
Integrar esfuerzos, en lugar de fragmentarse, -ya tienen experiencia – es vital para avanzar en temas como la seguridad social y la educación.
El gesto de D’Aza es un testimonio de madurez política. Al sacrificar sus ambiciones personales por un enfoque colaborativo, se convierte en un referente para otros líderes en el país. Su compromiso de coordinación y apoyo a los gobiernos locales refuerza la idea de que el progreso depende del trabajo en equipo.
El paso dado por este político perremeísta lo posiciona como un verdadero servidor público, comprometido con un futuro donde el bienestar colectivo sea la prioridad. Lo que muchos, antes de llegar a la silla, ya han olvidado.
