Gustavo Dudamel aumenta constantemente sus compromisos con la Filarmónica de Nueva York, que cuenta los días para que el venezolano asuma su cargo como director musical y artístico (formalmente, en la segunda mitad del 2026). No obstante, ya abrió la temporada de la Filarmónica en septiembre cuando dirigió un concierto junto a Yunchan Lim, que interpretó el Tercer Concierto de Bartók, y un segundo programa igualmente denso intelectualmente, que incluyó la inmortal Quinta de Beethoven y la Primera de John Corigliano, una respuesta conmovedora a la epidemia del sida.

Amen de su conocida energía en escena, una de las características que más cautivan de Dudamel es, precisamente, ese nivel de experimentación densa que, cuando se lo propone, “parte cabezas”. Y la última muestra de ello es Odyssey (agosto, 2025), disco lanzado en celebración del reciente 50 aniversario del Sistema de Orquestas venezolano y que, premeditadamente o no, logra ese propósito.
El álbum solo contiene tres piezas, de las que destaca “Odisea: Concerto for Venezuelan Cuatro and Orchestra” de Gonzalo Grau, con la participación del virtuosísimo cuatrista Jorge Glem. Los críticos han señalado que el programa puede ser “demasiado intenso” -algunos encuentran excesivo el volumen y abrumadores los pasajes más tranquilos- mientras que otros elogian, precisamente, esa intensidad emocional y la pasión.
Puedes tomar alguna de estas dos posiciones tras su escucha (yo me inscribo en la segunda). Lo que no podrás negar es que es una muestra de la capacidad de experimentación de Dudamel que puede llegar a convertir tus emociones en una verdadera ‘odisea’ sonora.
