Cada presidente tiene su librito para responder a la presión de las calles. En los últimos 25 años hemos tenido cuatro mandatarios, Hipólito Mejía, Leonel Fernández, Danilo Medina y Luis Abinader. Todos han tenido presión de afuera y han dejado enseñanzas para quien quiera aprender, incluidos los propios líderes, pueden ejercitarse en función de aciertos y errores, propios y ajenos.
Hipólito y Leonel no le cogen presión a nadie. En sus gestiones, la presión callejera logró poco, casi nada, pero pagaron precio político. Con Leonel la calle siempre fracasa en el intento de imponerse.
Los casos más sonados fueron, además de programas de televisión de supuesta corrupción, el Metro y el 4%. En ambos casos, el tiempo le ha dado la razón al líder político. Sin embargo, el Metro le da rentabilidad política, mientras que su negativa a completar el 4% del PIB para la educación es un pasivo.
La prueba es que al día de hoy ningún político, incluido Leonel, se atreve a plantear que no asignará esos fondos a la Educación, aunque no se sepa qué hacer con tanto dinero o para tirarlos al zafacón.
Danilo fue más estratégico con la calle. De 2012-2016, la usó como arma contra su rival, Leonel.
Impulsaba protestas y luego complacía sus peticiones como la demanda de observar el Código Penal o la explotación de Loma Miranda.
Entre 2016-2020, la calle se volvió contra Danilo y Danilo tuvo una conducta de rebeldía cuando la sintió fuera de control. La marcha contra la corrupción, Danilo se preguntó que cuál corrupción.
Luego llegaron las demandas como la paralización de la construcción de una parada de autobuses en Santo Domingo Este, el tema llegó al Constitucional, pero a pesar de la sentencia en contra, Medina lo inauguró, en un acto de rebeldía total.
Incluso ahora, le enrostra a la gente que pedía un cambio en 2020 y ha dicho “cuál maldito cambio”.
Con el presidente Abinader no hay espacio a la comparación, se debe por entero al mandato de las redes, en cuerpo y alma, la calle decide desde quien se queda como funcionario hasta proyectos de desarrollo de ley. En la era de Abinader, manda la calle.
