Chu Vásquez ha recibido una avalancha de críticas en el PRM por su declaración que le resta méritos a David Collado como dirigente del PRM. El debate no es tan simple como parece, porque el PRM tiene categorizadas en sus estatutos dos condiciones para sus miembros, militante o dirigente.
El artículo ocho de los estatutos define el tema: “Categorías de afiliados. Las categorías de miembros del Partido son las de militante y dirigente”, explica.
El párrafo siguiente define la calidad. “La condición de militante se adquiere por la simple afiliación y la de dirigente por el hecho de ser escogido democráticamente para ocupar un cargo en uno de los organismos del Partido”.
Hasta ahora, el único cargo interno que tiene David es el de miembro de la Dirección Ejecutiva. Hasta ahí, David cumple la condición de militante y dirigente que exige el estatuto del PRM.
David ha sido una figura de crecimiento sostenido, desde la oposición y en el gobierno, es decir, está probado en ambos escenarios.
Su militancia en el PRD data de 1998, cuando tenía 23 años y formó parte de la JRD. Para el 2005, en uno de los peores momentos del PRD, aspiró a una candidatura a diputado que, según las versiones, le fue arrebatada. Para el 2010, logró la candidatura (en oposición) y fue el más votado. Fue de los fundadores del PRM.
En 2016, hizo acuerdos internos y externos para lograr la candidatura a la alcaldía del Distrito, a la que se aferraba Fello Suberví. Ganó la plaza en el peor momento del PRM (en oposición y en construcción), un hecho de gran impacto político para el hoy partido de poder. Como ministro de Turismo, ha seguido creciendo como político. Su progreso no se puede atribuir al cargo porque su historia de éxito lleva 16 años e inició en oposición.
Collado ha construido su propia identidad alejado de las luchas internas propias de los partidos políticos, pero sin descuidar su obligación de dirigente, una combinación difícil de enfrentar porque su perfil y estilo, le suman al PRM, no al revés.
David, el dirigente, ha cumplido su papel a su manera, pero hay quienes quieren trazarle pautas, tarea difícil ante alguien con éxito.
