El presidente Luis Abinader estrenó el 2026 con cambios, no solo con nuevos funcionarios y rotaciones en la mayoría de los casos, también en la forma. El gobernante acompañó el decreto 2-26 con un comunicado que explica que los nuevos funcionarios, los movimientos de otros de cargos, representan una nueva etapa de su segundo mandato de gobierno. No es común que el presidente acompañe un decreto, especialmente si es con nuevos nombramientos, con una nota para explicar el espíritu de sus decisiones.
A fin de año la Iglesia católica se hizo sentir, incluso Castro Marte le sugirió al presidente Abinader que relanzara su gobierno con cambios de funcionarios. No se sabe si la decisión del mandatario de refrescar su administración ya estaba tomado o si escuchó el consejo de un sabio de la iglesia.
Aunque usted no lo crea, entre los cambios hubo renuncias. Así como se lee, un ciudadano dominicano renunció a seguir ocupando un cargo público, algo extraño, que nunca ocurre por las tierras benditas de esta media isla. Pues Carlos Bonilla renunció a seguir ocupando cargos públicos y esa vacante facilitó que el presidente Abinader trasladara a Ito Bisonó de Industria y Comercio para el Ministerio de la Viviendas y premiar a Yayo Sanz con un ascenso al pasar de director a Ministro de Industria.
Aunque se comenta que la renuncia de Carlos Bonilla no es la única porque la salida de Jochy Vicente de la administración pública, también obedeció a una decisión personal, pero estuvo salpicada por el aborto de la reforma fiscal y comentarios de promesas incumplidas para el Banco Central. La renuncia de Mario Lama del Servicio Nacional de Salud, según radio bemba no se trató de una decisión espontánea, sino forzada.
Una nota que llama la atención en medio de la vorágine de los cambios, es la declaración del Ministro de la Presidencia y presidente del PRM, José Ignacio Paliza dando respaldo la decisión de refrescar la administración pública.
Lo que más puso a pensar los observadores es que afirmó que seguirán las designaciones. ¿Será que ese huevo quiere sal? La política exterior está caliente y, según la sabiduría popular, no se cambia de caballo a mitad del río.
