Solo un momento

La vida moderna impone horarios rigurosos, acortando el tiempo para todo.
Las obligaciones y responsabilidades ocupan el primer lugar en la agenda, y dejan poco o casi nada de espacio para incluir otras actividades, incluso algunas tan importantes y necesarias como la atención médica y aquellas tendentes a mejorar la salud física, espiritual y mental.

Las personas en su afán por avanzar en la vida, sin contratiempos, sin esperar, van dejando para después todo aquello que, según las prioridades, puede esperar. Es así como, al ignorar que el tiempo pasa volando y olvidar que después de que se marcha no vuelve jamás, van dejando para luego, pero cuando entienden que ya es tiempo es demasiado tarde.

Ir corriendo por la vida, siempre de prisa sin tiempo para nada, ha ido levantando un muro entre las personas.

A veces, tomar el teléfono para saludar a un amigo o familiar que vive en otra ciudad, representa llegar tarde al trabajo, a una reunión o interfiere con alguna actividad escolar o laboral.

Entonces, la gente opta por dejarlo para después, pero resulta que después de algo siempre habrá algo más que hacer. Es así como se van enfriando las relaciones con los seres queridos. Se pierde el contacto con los demás, hasta con uno mismo.

Al final, 24 horas terminan siendo insuficientes para cumplir con todas las cosas que se deben hacer, así que ni siquiera habrá cabida para lo que se desea hacer. Tampoco se puede pensar en salir a algún lugar para distraerse o tener una conversación con un amigo en torno a una tasa de café.

A veces por no hacer una parada, dejamos que un malentendido sepulte para siempre una amistad o un amor de años. Dejamos que alguien sufra más de lo debido, esperando una llamada y las explicaciones que aclaren una situación difícil e incómoda.

Algunas veces basta solo un momento para ganar y para perder.

Para descubrir y para ocultar.
Para sanar o enfermar para siempre de dudas y rencor.
Para perdonar y olvidar lo que nos hizo sufrir.

A veces solo basta un momento para cambiar años de sufrimiento y dolor por la anhelada paz y tranquilidad que traerá de nuevo la confianza y seguridad que la confusión nos arrebató.
Es solo un momento y nada más.

Solo eso hará la diferencia.

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