Hoy llegará el segundo dominicano que impartirá justicia en las Grandes Ligas. Felix Neón fue llamado para ser parte del cuerpo arbitral en la serie de cuatro partidos entre Detroit y Boston en el Fenway Park.
Sin importar cual sea su posición en el terreno, el criollo hará historia desde que se cante “play ball”, llegando como suplente, pero con toda la intención de quedarse como regular.
El primer nacido en República Dominicana en lograrlo, fue Ramón de Jesús Ferrer, quien llegó como árbitro sustituto en la temporada del año 2016, y fue nombrado permanente en el 2020. Aunque su calificación es buena, le tomó cuatro años.
Según reportes basados en la plataforma Umpire Scorecards, Ferrer ha tenido partidos con una precisión del 93%.
Me quito el sombrero en frente de estos dominicanos, por la cantidad de obstáculos que tienen que vencer para llegar hasta aquí. No es solo porque en las ligas menores son sometidos a un monitoreo constante, a un escrutinio tecnológico y humano extremadamente riguroso, sino también porque tienen que superar las barreras culturales y del idioma.
El caso de Neón, nacido en Barahona, tiene un ingrediente muy especial. Su formación básica viene de la Liga Dominicana de Béisbol, por eso concuerdo completamente con las palabras de Vitelio Mejía, presidente de la liga.
“Para LIDOM es motivo de gran satisfacción ver a uno de los nuestros alcanzar las Grandes Ligas. Félix Neón es un producto de nuestro sistema y un ejemplo de trabajo, disciplina y perseverancia. Su ascenso demuestra que en la liga también se forman profesionales de alto nivel”.
En las menores se destacó bastante, teniendo como uno de sus principales logros ser el “Chief Umpire” en el juego de futuras estrellas del 2024. Además, es parte de una terna histórica que incluyó a tres dominicanos trabajando el mismo día en la pretemporada del 2022.
El otro es Hardlen Acosta, quien en este momento se encuentra en Triple-A, con proyección de alcanzar a sus compañeros en el máximo nivel.
Aplaudamos estos árbitros, aunque a ellos se les mida el rendimiento contrario a los peloteros. Mientras menos llamen la atención en un partido, mejor hicieron su trabajo.
