Tres cosas para Rincón de Yuboa

Rincón de Yuboa es una comunidad, de Piedra Blanca, Bonao, de vocación turística, agrícola y ganadera, bañada a lo largo de su trayecto por el río Yuboa, cuya desembocadura definitiva se abre acompañada de otros ríos y afluentes, en el océano Atlántico, en las proximidades del denominado Proyecto Aglipu.

Su clamor es permanente y, aunque sus habitantes que se desplazan desde La Ensenada hasta La Colonia para empalmar con la ahora amplia y moderna Autopista Duarte, cuyo proceso de construcción se extiende desde Santo Domingo al mismo corazón, solo precisan con urgencia de reconstrucción de su policlínica erigida a inicios de los 90 y cuyo techo amenaza con derrumbarse, una botica popular importante para que sus residentes pobres tengan acceso a los medicamentos genéricos.

El tercer pedido a las autoridades turno y no menos importante, es el de la carretera, sobre todo, el tramo que va de La Ceibita a La Ensenada, es decir de cinco a 10 kilómetros de trayecto que está en condiciones deplorables y que es de gran utilidad para el traslado de la gran variedad de productos que allí se cultivan y deben ser transportados a mercados de la provincia y de la capital.

La clínica marca un deterioro considerable por la falta de mantenimiento, razón por la cual requiere de la urgente intervención del Servicio Nacional de Salud (SNS) y una botica popular que no ha sido instalada, pese al constante pedido del personal de salud de la zona y la comunidad, ya que es el único servicio médico que tienen.

La belleza natural de esta comunidad enclavada en la cordillera Central, ofrece tantos atractivos que en los últimos años el turismo ha crecido y la inversión allí podría beneficiar a la comunidad y al país en el corto y mediano plazo.

De la gran inversión que realiza el Gobierno en todo el país, de justicia sería destinar una pequeña parte a Rincón de Yuboa, para hacer realidad estas tres cosas que reclaman, además de poner mayor empeño en controlar la deforestación desmedida en el entorno del río.

Esperamos que este clamor tenga oídos y que los funcionarios respectivos declaren “mano a la obra”, para hacer realidad este pedido vehemente de los residentes en los poblados que conforman esta zona, premiada por la naturaleza, pero olvidada por el hombre. ¡Esperamos por ustedes!

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