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Pese a la existencia de muchos problemas -el mayor de los cuales es el caos en el tránsito vehicular- la ciudad de San Cristóbal registra en estos momentos un esperanzador repunte en el aspecto cultural. 

La puesta en funcionamiento del remozado liceo musical Pablo Claudio -ahora denominado Escuela de Bellas Artes de San Cristóbal, con nueva directora- es el principal hecho concreto que sugiere incremento cultural. 

Pero también la actividad de grupos en diferentes áreas, de manera especial en la música, el baile folklórico, la lectura de libros, el teatro y  la pintura.     

Ahora se tiene una Directora Provincial de Cultura y un Departamento de Cultura del Ayuntamiento funcionando (con escuela de música en el antiguo Parque Radhamés y decenas de alumnos). 

 Hace algunos días se efectuó una reunión  de los gestores culturales del municipio, la cual  puede considerarse, sin temor a equivocación, como  de enorme trascendencia. Fue motorizada por la principal figura gubernamental de la zona, el ingeniero Rafael Salazar,  administrador de la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (Egehid).  

El funcionario, hijo y residente en el mismo corazón del poblado, se ha propuesto impulsar lo que se denominaría Circuito de Apoyo a la Cultura en San Cristóbal,  cuyo sistema operativo será anunciado próximamente. 

El circuito tendría como espacios prácticos fundamentales a la Escuela de Bellas Artes (antiguo Liceo Musical); salón de la Gobernación Provincial, Salón Multiusos del Ayuntamiento Municipal (antiguo parque Radhamés), Instituto Preparatorio de Menores (antiguo Reformatorio),  Casa de Cultura y  Club Sol Naciente (los recintos de estos últimos están siendo construidos o remozados con apoyo de la EGEHID).  

Mientras tanto, hay un gran activismo con casas de cultura en Haina, Nigua, Quita Sueño y El Carril; en Sainaguá renuevan los bríos en favor del tradicional festival de atabales; en El Pomier tiene presencia la Fundación Cuevas del Pomier; la Fundación Literaria Aníbal Montaño se hace sentir con cuatro talleres literarios y un local abierto en Madre Vieja Norte; y  Belkis Marte incentiva puntos de lectura en El Tablazo y  otras comunidades rurales.  

El proyecto “Llevo un libro en la maleta”, de la escritora Virginia Read Escobar, residente en España, patrocina la biblioteca del paraje Hojas Anchas, de Hatillo. Y de manera muy efectiva actúa el proyecto Dominicana Lee, coordinado en San Cristóbal por Isabel Florentino, en representación del Ministerio de Educación, promotor de la lectura de libros en sectores populares. 

En estos momentos se realizan los preparativos para volver a montar la feria del libro de San Cristóbal y es oportuno apuntar que en la ciudad hay cuatro grupos de ballet folklórico y en Cambita y Haina existen  liceos especializados en arte. 

Mientras tanto, sigue en pie la intención de celebrar nuevamente en febrero o marzo el Carnaval de San Cristóbal, efectuado la última vez con amplia inversión y respaldo de la Alcaldía de José Montás Domínguez.  

Por: JOSE PIMENTEL MUÑOZ 

[email protected]il.com

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