¡Déjalo ir!

No te resientas por lo ocurrido, déjalo ir, que el despecho no habite tu corazón, suelta a quien te deja sin poder dejarte, te sacan de su vida pero no pueden sacarte de su mente, solo perdona y no caigas en la trampa de darle espacio a esas inconstancias, deja a Dios tomar el control de lo que vendrá, de lo contrario terminarán como los infieles, visitándose en el parque secreto de los resentidos, haciendo paseos inútiles, besándose el alma con rabia y con miedo, hiriéndose en lo oculto y despreciándose con pública indiferencia. Lo que no llegó a ser nunca fue, y si no fue, por algo no fue; pero entiende esto, lo que Dios estableció siempre fue, ha de ser y será, a pesar de lo que pasó.

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