Hay pausas que dan lugar a momentos que destapan “temas pausados” que requerían atención, por ejemplo, diferenciar si lo que nos estamos dando es amor, afecto o simplemente un querer, por bueno que se sienta. El querer se apoya en eso que quiero de ti, que me lo des como quiero, cuando quiero. El querer es recibir en diversas escalas. El afecto es empatía con sinceridad, misericordia y cariño, por supuesto. Pero amor es ese tipo de unión con el otro que no se define en el intercambio, sino que expone el corazón. Amor es dar, no es lo que siento, porque eso no logra definirlo, lo que sentimos da lo mismo, frente a lo que cambia, bendice, protege y sostiene, entonces “es lo que damos y hacemos”…
Amar siempre requerirá esas pausas donde dejo de mirarme para elegirle.
