No muy en el fondo las personas se conocen lo suficiente como para saber lo que les importa, lo que les conviene y lo que deben hacer. Sucede que hacer lo que debemos compite con lo que queremos en el momento, hacer lo que importa realmente no es lo que quiero y hacer lo que me conviene cuesta un precio que no estoy dispuesto a pagar. O sea, mi ego reina de tal manera que vivo y tomó decisiones en base a lo que me apetece. Pero mientras reinó como señor de mi vida las consecuencias están ahí, en producción. Hay una diferencia entre tratar o intentar y hacer, porque quien intenta está diciendo de cierta manera que “no lo quiere hacer” porque quien “quiere” de verdad, hace más que intentos, hace que suceda y ya está.
