Libres

Nuestro Dios es dador de libertad, hace que se rompan las cadenas del alma y colapsen las celdas de acero, sin embargo el precio es aceptar la verdad, entiéndase, despreciar toda forma de mentira, desalojándola a punta pies de nuestra vida. Salir de entre los cautivos implica dejar de normalizar la cautividad espiritual, entender de qué lado debemos estar, y a qué reino pertenecemos. No se trata de pelear en nuestras fuerzas lo que se ganó en la cruz, cuidemos pues el confundir libertad con sobrevivir la opresión o adquirir tolerancia a las cadenas. Sepamos esto, la conciencia celebra tan pronto la luz atraviesa el velo, porque libertad no es soltar la presión, es romper ataduras y atar al hombre fuerte. Ninguna fuerza puede oprimir una mente libre y si el Hijo de Dios libertare, serás verdaderamente libre.

Posted in Opiniones, Rosas para el alma

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