Nunca es tarde

Nunca es demasiado tarde para saber quién podrías haber sido. Solo hay que devolverse de la escalera de las excusas. La ruta del libre albedrío es para todos y las señales están visibles, pero cada cual decide ignorarlas o seguirlas. El destino final amerita no seguir las señales en parte sino hasta el final. Los atajos pueden ser la tentación que te lo robe todo. En el camino correcto siempre te vas a encontrar a Dios en las intersecciones e incluso mientras avanzas, Él mismo es El Camino, su palabra es lámpara a tus pies. Ahora bien, los retos están en cada tramo, agradece poder caminar por la senda que te desafía y no la que te acomoda. El camino no es solo una vía para llegar, sino el medio para convertirte en “alguien perfecto para cumplir su destino.

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