Rápido y furioso

Recientemente la universidad de Princeton hizo un experimento para verificar las palabras de Jesús sobre el final de los tiempos, apuntando que “por causa de la maldad, el amor de muchos se enfriaría”. Tomaron dos grupos de estudiantes, les pidieron ir a tomar sus clases a otro edificio, a unos les dijeron “tienes tiempo para llegar” al otro grupo “apúrense, están tarde…”. Ambos grupos encontraron en el camino “un actor” en serios apuros, ¿y sabes? Más de la mitad de los que iban sin prisa se detuvieron, pero de los que iban apurados, casi ninguno. Todos eran buenas personas, estudiantes de Teología, lo que nos hace pensar cuánto puede la prisa acelerarnos la vida, para dejar atrás nuestro propósito. ¿Y la rutina sin Dios?, cuan capaz es, de enfriarnos el amor por lo que realmente cuenta. Bájale dos y piénsalo.

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