En relaciones vanas “apertura, sinceridad y discreción” parecen no ir de la mano; conozco decenas y centenares que tienen magnífica destreza y pasión en la intimidad pero no así en la relación emocional, ¿la razón? No pueden conversarlo todo y recibir escucha sin juicio, comprensión sin compromiso o sinceridad sin reacción. Que una relación hermosa no se marchite, sino que cumpla su propósito requiere, “visión, madurez y sacrificio”. Se necesita entender que lo bueno cuesta, lo mejor pesa y lo óptimo requiere lo extraordinario! Las relaciones con futuro se sinceran para fluir, superan sentimientos y circunstancias para avanzar y se comprometen en pactos de lealtad y propósito para proteger su permanencia y destino. Cuando alguien te quiere en su vida, lo dice, lo demuestra y lo sostiene, cuando te ama, te celebra, te bendice y te cuida.
