¡Sendero de vida!

Una pasión irreverente malogra un objetivo importante. Ser apasionados y exitosos requiere de ser objetivos y nobles. No debemos usar nuestra pasión para llamar la atención. Toda pasión bien intencionada nos lleva a un logro bien merecido. Ella es el impulso de un carácter debilitado, la palanca de un gran proyecto, la compañera perfecta de la disciplina. No debe aflorar del ego o la ambición, debe ser fuego puro que resulta de la leña curada y secada para arder continuamente, sin humear, hasta consumirse toda por la causa. La pasión es tan fuerte que puede recoger aún el polvo de los pedazos rotos y nuevamente insertarlos en un nuevo comienzo. Sin embargo, solo el amor la purifica verdaderamente. ¡La pasión que da vida no anda por sendero de muerte!

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