Alofoke

Y repito a Santiago Matías no debería analizarse desde la burla o la descalificación, sino como una señal de los cambios que vive la sociedad dominicana. Más allá de simpatías o críticas, su capacidad de generar audiencia e influencia demuestra un vacío que la clase política no ha sabido llenar. Cuando un comunicador logra una conexión que muchos dirigentes tradicionales no alcanzan, la pregunta no debe ser cómo atacarlo, sino que dejó de hacer la política para perder ese espacio. Santiago Matías no apareció de la nada, es también producto de una cultura donde durante años se priorizó el entretenimiento sobre la formación ciudadana.

Posted in Opiniones, SíntesisEtiquetas

Más de opiniones

Más leídas de opiniones

Las Más leídas