Los juegos de azar y el lavado de activos exigen una discusión seria, no acusaciones lanzadas al aire. Cuando una actividad maneja volúmenes de efectivo, una debilidad de control puede ser aprovechada por redes criminales para introducir dinero ilícito en la economía formal. Los casos deben analizarse con documentos verificables. El periodismo tiene la obligación de investigar, pero también de distinguir entre una denuncia y un hecho probado. El Estado debe explicar qué controles aplica y qué resultados obtiene, además de dar seguimiento a las transacciones sospechosas. La transparencia es indispensable, combatir el lavado requiere evidencia sólida e instituciones coordinadas.
