Un hombre llamado Víctor Gómez Bergés

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Víctor Gómez Bergés.

Nació en Santiago de los Caballeros el 25 de Febrero de 1940, hoy cumple 79 años. Hijo de un contable oficial de la Policía, llamado Cristino Eusebio Gómez Lantigua. Su madre fue Aura Rosa Bergés Espinal, Doña Nena.

Vivió su infancia en Puerto Plata, donde su Padre era Comandante de la Policía y luego se mudaron a Joba, en Gaspar Hernández.
Se hizo bachiller en el Liceo de Moca y en 1958 vino a la capital a vivir en la pensión de Doña Célida, en la Avenida Independencia no. 17, al lado de la famosa Sastrería “Casa París”.

Estudió Derecho en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) y se graduó en 1962. Ese mismo año empezó a trabajar en la entonces Secretaría de Estado de Recuperación de Bienes, como Inspector, visitando las propiedades de la Familia Trujillo, para hacer un inventario de estas, así como de los bienes que fuesen encontrados, y registrarlos a nombre del Estado Dominicano.

En 1963 empezó a trabajar en la Secretaría de Estado de Agricultura. Para esa época compró su primer carro, un Volkswagen de los que se denominaban “cepillos”. Le costó 800 pesos. Su próxima meta fue conseguir un solar para poder construir una casa y traer a sus padres a vivir con él a la capital.

Acostumbraba a ir a Misa todos los Domingos, como aún lo sigue haciendo hoy día, en 1965, en medio de la Revolución, conoció en la Iglesia La Paz, al General Antonio Imbert Barreras, quien le pide formar parte del Gobierno de Reconstrucción Nacional que él encabezaba en esos momentos, como Ministro de Interior y Policía, con apenas 25 años de edad.

En 1966 conoció al Ex Presidente Joaquín Balaguer, quien lo cautivó de inmediato. Una vez pasadas las elecciones y ya como Presidente Electo, Balaguer lo invitó a Jarabacoa y le preguntó que aspiraciones tenía para entrar al tren gubernamental. El Dr. Gómez Bergés le pidió que le permitiese ir a un cargo diplomático en Francia o España, para seguir estudiando y formándose como Profesional del Derecho. El Presidente Balaguer le dijo que eso era “imposible”. Que las circunstancias hacían que la Patria reclamase el apoyo y la presencia de sus mejores hombres y mujeres en el país y que no le complacería en esa petición que él le hacía. En cambio, le ofreció designarlo como Secretario General de la Liga Municipal Dominicana y lo hizo además, Secretario de la Comisión de Juristas que presidía Don Luis Julián Pérez, para preparar y redactar la nueva Constitución de 1966.

En 1970, con 30 años, fue designado Secretario de Estado de Educación, Bellas Artes y Cultos; dos años después, el 25 de Febrero de 1972 (día de su cumpleaños número 32) se convirtió en Secretario de Estado de Relaciones Exteriores y en el Canciller más jóven en toda la historia de nuestro país. También en ser el primer dominicano postulado para la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), posición que perdió al faltarle un solo voto y luego de 7 rondas de votaciones, siendo las elecciones más largas, reñidas y traumáticas de ese importante organismo internacional.

En 1976 fue Secretario de Estado Sin Cartera. En 1977 Secretario de Estado de Finanzas (hoy Ministerio de Hacienda) y en 1978 como Secretario de Estado de Industria y Comercio.

En Agosto de 1978 asumió la Senaduría de Puerto Plata y fue Vocero del Bloque Mayoritario del Senado hasta 1982. En 1983 fue Embajador en el Vaticano y de manera concurrente en Grecia y Chipre.

En 1988 fue Miembro del Consejo de Administración de la Corporación Dominicana de Electricidad (CDE) y luego en 1991, Embajador en Argentina y concurrente en Paraguay.

En 1993, el Presidente Balaguer lo designó como Embajador en Haití, pero a raíz del Golpe de Estado en la vecina nación, no pudo asumir tal posición. En 1994 fue Jefe de Campaña de la reelección de Balaguer para la Zona Este del país y en Agosto de ese mismo año, asumió la Dirección Ejecutiva de la Corporación de Fomento Industrial, institución conocida hoy como Pro Industria.

En 1996 sale del Gobierno y se dedica a ejercer su profesión, al frente de su propia firma de abogados “Bufete Gómez Bergés”. Se dedicó además a dictar conferencias, escribir obras de caracter histórico y social, y a impartir docencia como Catedrático de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM).

En el 2000, el entonces Presidente Hipólito Mejía, a solicitud del Ex Presidente Balaguer, lo presenta como Diputado de la República Dominicana ante el Parlamento Centroamericano (PARLACEN), posición que ocupó hasta el 2004.

Como escritor, su obra intelectual cuenta con 11 títulos y ha recibido premios y reconocimientos no solamente por el éxito en ventas de sus libros, sino también por la calidad de sus escritos.
Ha recibido las más altas condecoraciones de 14 países, incluyendo la Orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella en el grado de Gran Cruz, Placa de Plata.

En el 2011, con 70 años de edad, fue elegido por el Consejo Nacional de la Magistratura como Juez del Tribunal Constitucional, posición que ocupó hasta el 11 de Diciembre del pasado año 2018.

Ha sido Funcionario Público de manera ininterrumpida por más de 56 años. Ha sido Secretario de Estado, -equivalente a Ministro- de 7 importantes instituciones del Gobierno. Canciller y Embajador ante 6 Estados. Ha ocupado las más altas funciones en los tres Poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Y a pesar de su dilatada Carrera, nunca ha sido objeto de ningún cuestionamiento ni se le ha acusado nunca de haber hecho nada pecaminoso, anti-ético, impropio, ilegítimo o illegal.

¡Que orgulloso debe UD sentirse Dr. Gómez Bergés! Por su trayectoria, por sus aportes al país, por su hoja de vida, por sus méritos. Pero más orgulloso me siento yo. Todo lo que soy y todo lo que he aprendido, ha sido gracias a su ejemplo y a seguir sus pasos. Mi mayor aspiración en la vida es que mis hijos sientan por mí, aunque sea una mínima parte del amor y el orgullo que siento yo por UD.

Gracias le doy al Dios Todopoderoso por haberme permitido el honor y el privilegio de ser su hijo, de llevar su nombre y créame cuando le digo que estoy convencido de que no existe un hijo en este mundo, que ame más a su progenitor y se sienta más orgulloso de su Padre, que yo de UD.

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