Una mala práctica

Desde siempre, las personas buscan su crecimiento, luchan por abrirse camino en la vida, por encontrar su oportunidad y muchas veces están dispuestas a arrebatarla, sin importar a lo que tengan que recurrir.

El afán por triunfar y alcanzar las metas va eliminando la capacidad de reconocer el talento y las virtudes de los demás, es más, con el tiempo, las personas han convertido en algo común demeritar a los otros, descalificar las acciones y capacidades de quienes le rodean.

Una práctica tan nociva como común.

Sin importar lo bueno y perfecto que sea el resultado, siempre habrá alguien que buscará una falla, un error, algo con lo cual empañar el esfuerzo de los demás, solo porque hay quienes no soportan el talento de alguien más.

Es increíble la cantidad de seres humanos que se sienten lastimados con los logros ajenos y más aun con solo escuchar un comentario positivo sobre el trabajo y las acciones de otra persona.

Se ha llegado a un punto en el cual reconocer el valor y el talento de otros se ha vuelto imposible.

El resentimiento conduce a buscar razones de por qué alguien puede trascender. Le buscan cinco patas al gato para justificar por qué un colega logra un mayor crecimiento, un mayor éxito. Dirán de todo, menos la verdad.

Darán todo el crédito a la suerte, o a vínculos reales o ficticios, pero jamás reconocerán que simplemente su esfuerzo, dedicación, capacidad, talento y responsabilidad fueron la causa eficiente de sus logros.

La mala práctica de tratar a toda costa de opacar, ocultar y desconocer las virtudes de los demás se ha vuelto tan común que a quienes incurren en ella, les sale de manera natural, es más, ni si quiera se molestan en ocultarlo.

Al parecer, ya lo sienten como algo normal, como la única manera de que puedan brillar. Es su forma de alcanzar sus metas.

Pasan la vida tratando de impedir el reconocimiento de los demás en vez de tratar de esforzarse al máximo, de aprender de quienes pueden enseñarles a ser mejores, para al final vivir amargados, y justificar con toda clase de infamias su bajo desempeño y poco crecimiento, para al final del camino caer derrotados por el talento ajeno.

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