La República Dominicana gana peso en la IED mientras cae el flujo mundial

Energía eleva su participación entre los receptores de capital, crecen las divisas

Mientras la inversión extranjera directa (IED) pierde participación en la economía mundial, República Dominicana ha logrado elevar el peso de esos capitales en su producto interno bruto (PIB), en un comportamiento que adquiere mayor relevancia ante las tensiones comerciales, los nuevos aranceles y la reorganización de las cadenas globales de suministro.

La IED mundial pasó de representar el 3.6 % del PIB en 2015 a 2.5 % en 2021 y apenas 1.26 % en 2025, de acuerdo con datos del Banco Mundial citados en el análisis “República Dominicana: diversificación, resiliencia cambiaria e inversión extranjera directa en el nuevo entorno arancelario”, elaborado por Elisa Vilorio de Painter, PhD, y presentado en la sección Página Abierta del Banco Central de la República Dominicana (BCRD).

La IED recibida por República Dominicana equivalía al 3.1 % del PIB en 2015, subió a 3.53 % en 2021 y alcanzó 3.86 % en 2025. La diferencia entre ambas trayectorias es uno de los elementos centrales del análisis; mientras el capital internacional se ha vuelto más cauteloso, el país ha conservado capacidad para atraer inversión. Ese comportamiento se produce en un escenario externo menos favorable para los flujos de capital. Las tensiones geopolíticas y comerciales han llevado a las empresas a revisar dónde colocan sus recursos y a valorar, además de los costos operativos, factores como la estabilidad, la profundidad del mercado cambiario, la fortaleza institucional y la capacidad de las economías para enfrentar períodos de incertidumbre.

En el caso dominicano, la discusión adquiere una dimensión adicional por el nuevo entorno arancelario de Estados Unidos. Desde julio, ese país estableció una tasa de 12.5 % para determinadas categorías de productos, bajo el argumento de que República Dominicana no ha podido garantizar que determinados bienes importados no sean producidos mediante trabajo forzoso. Sin embargo, los textiles y prendas de vestir que ingresan bajo el acuerdo DR-Cafta quedaron fuera de esa medida. El incremento tampoco representa un salto completo desde cero, se explica en Página Abierta. Desde abril de 2025 ya se aplicaba un arancel de 10 % a otras categorías. Aun con ese contexto, las exportaciones de las zonas francas dominicanas aumentaron 3.2 % interanual durante el primer semestre de 2026, un dato que muestra que la actividad vinculada a mercados externos no ha detenido su avance por el nuevo marco comercial.

La evolución de la IED también muestra un cambio en su composición, si se toma en cuenta que el turismo mantiene el mayor peso entre los sectores receptores, con una participación aproximada de 22.3 % durante el período 2020-2025 y de 20.1 % al cierre del primer semestre de 2026. Pero la energía ha ganado terreno de manera significativa. Entre 2010 y 2019, la energía representaba en promedio 8 % de la IED. Esa participación aumentó a 16.34 % durante 2020-2025 y llegó a 27.8 % en el primer semestre de 2026. El desplazamiento es importante porque indica que los capitales extranjeros no están concentrados exclusivamente en la actividad turística y que otros sectores están adquiriendo mayor capacidad para captar recursos internacionales. Ese proceso ocurre al mismo tiempo que una mayor disponibilidad de divisas, explica el Banco Central en su análisis. Durante enero-junio de 2026, las exportaciones generaron US$8,746 millones; el turismo, US$6,716 millones; las remesas, US$6,219 millones, y la IED, US$3,276.5 millones. En conjunto, estos flujos aportaron alrededor de US$2,800 millones adicionales frente al mismo período de 2025.

El resultado tiene una incidencia directa sobre el mercado cambiario. La mayor entrada de divisas ha acompañado la apreciación del peso dominicano, que alcanzó 7.6 % al cierre de agosto. Esa apreciación se produjo incluso mientras el Banco Central compró US$415 millones en el mercado cambiario para fortalecer las reservas internacionales, sin realizar ventas de divisas en el mercado spot.

La lectura sobre el comportamiento de la moneda también aparece en un análisis de J.P. Morgan publicado el 20 de agosto, que colocó al peso dominicano entre las monedas de mejor desempeño del año, pese a la elevada exposición de República Dominicana a las importaciones de petróleo. El banco de inversión atribuyó parte de esa fortaleza a la combinación de exportaciones, turismo y remesas, y señaló que la apreciación respondía a fundamentos de mercado y no a una intervención discrecional del BCRD.

Para la inversión extranjera, la estabilidad cambiaria tiene un valor que va más allá de la cotización puntual del dólar. El análisis señala que un inversionista considera la disponibilidad de divisas, la profundidad del mercado, la capacidad de respuesta ante choques y la fortaleza de los fundamentos macroeconómicos al evaluar la rentabilidad de colocar capital en un país.

Los datos del primer semestre refuerzan esa lectura. La IED alcanzó US$3,276.5 millones, con un crecimiento de 7.7 % respecto al mismo período de 2025. En otras palabras, la captación de capital extranjero avanzó en un momento en que el entorno mundial muestra una reducción de la IED como proporción del PIB y en que aumentan las exigencias comerciales para acceder a mercados importantes.

La fortaleza externa del país no depende, sin embargo, de una sola fuente. Las exportaciones mantienen perspectivas favorables, con el oro como uno de sus soportes; el turismo conserva un fuerte dinamismo y República Dominicana mantiene ventajas como destino del Caribe en medio de las tensiones geopolíticas. Las remesas, por su parte, han mostrado capacidad de mantenerse pese a los cambios migratorios en Estados Unidos. La combinación de estos flujos crea una oferta diversificada de divisas y reduce la vulnerabilidad ante un deterioro puntual de alguno de ellos. Esa es una de las conexiones que permite entender por qué la evolución de la IED y del tipo de cambio aparecen vinculadas en el análisis.

Se sugiere no ver montos de una manera aislada

El Banco Central indica que más que observar cada flujo de manera aislada, se debe considerar la capacidad conjunta de la economía para generar moneda extranjera. El Banco Central indica que también será necesario impulsar la innovación, diversificar los mercados de exportación y ampliar las fuentes de inversión.

La institución agrega que el objetivo no es solamente conservar los montos actuales de IED, sino aumentar la capacidad de la economía para captar capital en actividades que eleven la productividad y generen mayores conexiones con el aparato productivo local.

Explica que el reto ahora es convertir esa ventaja relativa en una posición más sólida frente a una competencia mundial que será más exigente.

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