Madrid,- El Gobierno encabezado por el presidente Pedro Sánchez se negó a autorizar el uso de bases militares españolas por parte de Estados Unidos para un eventual ataque contra Irán, alegando razones legales, estratégicas y diplomáticas.
Según fuentes oficiales, la decisión se sustenta en que cualquier operación militar de esta naturaleza debe contar con respaldo del derecho internacional y, preferiblemente, con el aval de organismos multilaterales como Naciones Unidas. El Ejecutivo español entiende que permitir el uso de instalaciones como la Base Naval de Rota o la Base Aérea de Morón para una ofensiva directa podría situar a España como parte activa en un conflicto de alto riesgo geopolítico.
El Gobierno también subrayó que el convenio bilateral de defensa con Estados Unidos establece condiciones específicas para el uso de las bases conjuntas, y que cualquier acción ofensiva debe ser evaluada conforme a los compromisos internacionales asumidos por España.
En el plano político interno, la postura del Ejecutivo responde además a la sensibilidad existente en el Parlamento y en la opinión pública respecto a la participación española en conflictos armados fuera del marco de misiones defensivas o de paz.
Analistas consideran que la decisión busca mantener el equilibrio diplomático de España dentro de la Unión Europea y la OTAN, evitando una escalada que pueda comprometer la estabilidad regional en Medio Oriente.
Hasta el momento, ni Washington ni Teherán han emitido una reacción oficial detallada sobre la posición adoptada por el Gobierno español.
