El presidente del Parlamento de Irán, Mohammad Bagher Ghalibaf, calificó los recientes ataques contra la infraestructura energética de su país por parte de EE.UU. e Israel como «un suicidio».
«Están enojados y decepcionados con el pueblo iraní y quieren ocultar sus derrotas en el campo [de batalla] atacando la infraestructura. Por supuesto, esto equivale a un suicidio para ellos», escribió Ghalibaf este miércoles en X.
Asimismo, señaló que «la ley del ojo por ojo está en vigor» y que «un nuevo nivel de confrontación» ha iniciado tras los bombardeos contra dicha infraestructura.
Las declaraciones del alto funcionario tienen lugar tras el ataque ejecutado este miércoles por Washington y Tel Aviv contra varias secciones del yacimiento de gas South Pars, el más grande de Irán y del mundo. Los tramos afectados fueron puestos fuera de servicio para controlar el incendio y evitar la propagación del fuego.
El bombardeo fue calificado por Teherán como un crimen de guerra y advirtió que empezará a apuntar a infraestructuras del enemigo «que hasta ahora se creían seguras». Señaló además que «esa acción insensata» de la Casa Blanca afectará a sus cálculos económicos. «Los mercados energéticos sin duda enfrentarán un nuevo choque, y estas llamas privarán de estabilidad a los regímenes que apoyan al enemigo en la región», avisó.
