Jerusalén.- Los colegios electorales en Israel cerraron este martes a las 22.00 hora local (20.00 GMT) tras una jornada con la participación más alta de las últimas décadas, en unos comicios decisivos para el futuro del primer ministro, Benjamín Netanyahu.
Pese a las lluvias torrenciales de la tarde, la participación alcanzó el 74,3 % a las 20.00 hora local (18.00 GMT), la más alta registrada a esa hora desde 1988 y 8 puntos superior a la de las elecciones de 2022, con 5,4 millones de votos contabilizados, según la Comisión Electoral Central.
El país, movilizado
El Ejército israelí informó a su vez de que la participación electoral entre los militares en activo del país alcanzó el 68 % a las 17.00 hora local (15.00 GMT), tres puntos porcentuales más que en las elecciones de 2022 a esa misma hora.
Un total de 7.331.981 electores estaban llamados a elegir a sus representantes entre 38 partidos, aunque se espera que solo 11 superen el umbral electoral del 3,25 % necesario para obtener representación en la Knéset (Parlamento Israelí).
Se calcula que unos 67.000 israelíes se desplazaron desde el extranjero para votar en el país, donde no existe el voto a distancia excepto para sus representantes diplomáticos.
Las últimas encuestas situaban a los bloques encabezados por Netanyahu y el opositor Gadi Eisenkot lejos de la mayoría absoluta de 61 escaños, por lo que el apoyo de los partidos árabes podría resultar decisivo para formar Gobierno.
El Likud pidió ampliar el horario
El Likud, el partido de Netanyahu, pidió prolongar el horario de votación más allá de las 22.00 hora local, una iniciativa a la que se sumó la formación ultraderechista de Itamar Ben Gvir, Otzmá Yehudit (Poder Judío), que alegó la elevada afluencia de votantes y las largas esperas en los colegios.
Sin embargo, la Comisión Electoral Central se negó a ampliar la jornada e indicó que solo podrían votar quienes llegasen a sus colegios antes de la hora prevista de cierre.
El partido opositor Yashar!, liderado por Eisenkot, rechazó la petición y sostuvo que no se había producido ningún incidente excepcional que justificara prolongar la votación.
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Denuncias de irregularidades
Yashar denunció ante la Comisión Electoral Central una supuesta manipulación de sus papeletas en una decena de colegios, con informes sobre votos desaparecidos, deteriorados o marcados de forma que podrían ser invalidados.
Por su parte, la organización de derechos humanos Adalah alertó de retrasos, cierres de centros y escasez de papeletas en árabe en varias localidades con población árabe de Israel. En respuesta, la comisión emitió instrucciones para agilizar las filas y facilitar el voto.
Detenciones y violencia política
La Policía israelí detuvo a tres personas en el Néguev por su presunta implicación en un intento de compra de votos a favor del partido árabe Raam.
En Tel Aviv, los agentes arrestaron a un hombre al que encontraron un cuchillo cerca de Yair Golán, líder del partido izquierdista de Los Demócratas. La formación calificó el episodio de intento de apuñalamiento, aunque la Policía no confirmó esa calificación.
Además, Los Demócratas denunciaron que un simpatizante del actual ministro de Seguridad Nacional, el colono y exconvicto Itamar Ben Gvir, golpeó a un voluntario del partido en Jolón hasta hacerle perder el conocimiento, lo que llevó a Golán a interrumpir su agenda electoral para hacerle una visita en solidaridad.
Netanyahu y Eisenkot movilizan a sus votantes
Durante la jornada, Netanyahu instó a sus simpatizantes a acudir masivamente a las urnas y alertó de la elevada participación de las comunidades árabes. Eisenkot, por su parte, pidió una victoria amplia de la oposición para apartar al primer ministro del poder.
Los comicios son los primeros desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y la posterior guerra en Gaza, en un periodo marcado también por las escaladas militares con Líbano e Irán y las protestas contra la reforma judicial impulsada por el Gobierno.
