París.– Francia vivió este jueves una nueva jornada de movilizaciones masivas, luego de que los principales sindicatos del país unieran fuerzas para reclamar mejores salarios, pensiones y medidas frente al encarecimiento del costo de la vida, en medio de la creciente presión sobre el Gobierno del presidente Emmanuel Macron.
Las protestas, que se extendieron por París, Lyon, Marsella y otras ciudades, reunieron a cientos de miles de trabajadores y estudiantes. Un funcionario cercano al ministro del Interior, Laurent Nuñez, informó que hasta primeras horas de la tarde unas 270,000 personas habían participado en 180 manifestaciones, la mayoría desarrolladas de manera pacífica.
Sin embargo, también se reportaron episodios de violencia en localidades como Lyon, Nantes, Pau, Orleans, Rennes y Toulouse, mientras las autoridades desplegaron un amplio dispositivo de seguridad para prevenir nuevos enfrentamientos.
El movimiento estudiantil también mantuvo su presencia en las calles. Cerca de un tercio de los centros de educación secundaria permanecieron cerrados o con sus actividades interrumpidas, debido a los bloqueos organizados por alumnos y las huelgas de profesores. El transporte público también sufrió importantes alteraciones, mientras que la Torre Eiffel permaneció cerrada.
Ante la magnitud de las movilizaciones, el Gobierno dispuso el despliegue de 70,000 agentes policiales, respaldados por vehículos blindados, drones y helicópteros. Pese a las medidas de seguridad, las autoridades informaron sobre incidentes protagonizados por grupos de encapuchados en distintas ciudades.
En Rennes, al oeste del país, las autoridades regionales denunciaron que individuos enmascarados intentaron bloquear carreteras y lanzaron bolas de acero contra los agentes policiales.
Reclamos por el costo de la vida
Los sindicatos justificaron la convocatoria al señalar que el aumento de los precios de productos esenciales y servicios básicos está reduciendo el poder adquisitivo de los trabajadores y pensionados.
En un comunicado conjunto, las organizaciones sindicales advirtieron que los gastos de combustible, alimentos, alquiler, gas y electricidad continúan aumentando, mientras los salarios y las pensiones no avanzan al mismo ritmo.
También expresaron preocupación por el deterioro de las condiciones económicas del país y el incremento de los planes de despidos, al tiempo que advirtieron sobre el riesgo de recesión.
Fabien Villedieu, secretario nacional del sindicato SUD-Rail, defendió las huelgas como una herramienta de presión frente a lo que considera una falta de respuestas razonables por parte del Gobierno y los empleadores, incluida la compañía ferroviaria SNCF.
Antes de la jornada de protestas, las autoridades habían sostenido conversaciones con representantes sindicales para intentar contener las movilizaciones y reducir las alteraciones en los servicios públicos.
Protestas en medio del escenario electoral
El movimiento comenzó en septiembre, tras una protesta por la falta de personal en un centro educativo situado al sureste de París, y posteriormente se extendió a otras regiones del país.
A las demandas de los estudiantes por mayor financiamiento para la educación se sumaron las de los trabajadores, que reclaman mejores pensiones y medidas para enfrentar el incremento de los gastos cotidianos.
La crisis social también coincide con el ambiente de precampaña para las elecciones presidenciales previstas para mayo del próximo año, en las que distintas organizaciones políticas buscan capitalizar el descontento ciudadano.
Macron no podrá optar a un tercer mandato consecutivo, debido a las restricciones constitucionales. Entre las figuras que buscan posicionarse en la contienda se encuentra Marine Le Pen, mientras que el dirigente de izquierda Jean-Luc Mélenchon ha planteado propuestas de cambios profundos.
Paul Smith, profesor asociado de historia y política francesa de la Universidad de Nottingham, consideró que existe una profunda frustración por la incapacidad del Gobierno para responder a los problemas del país.
El académico advirtió que quien resulte electo presidente tendrá que enfrentar numerosos desafíos económicos y sociales, aunque reconoció que todavía es difícil anticipar cómo evolucionará la situación.
