Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió suspender una ley que exige que todas las mercancías que viajen entre puertos estadounidenses se transporten en barcos nacionales, debido a la guerra en curso con Irán y tratar de contener la subida del costo de la gasolina en todo el país.
La vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo que Trump decidió suspender por 60 días la Ley Jones para “mitigar las perturbaciones a corto plazo en el mercado petrolero, mientras las Fuerzas Armadas estadounidenses continúan cumpliendo los objetivos de la Operación Furia Épica”.
El objetivo de la medida es permitir que recursos vitales como el petróleo, el gas natural, los fertilizantes y el carbón fluyan libremente hacia los puertos estadounidenses durante este periodo, según detalló Leavitt en su cuenta de X.
La Ley Jones, vigente desde 1920, fue instaurada con el fin de apoyar el flujo del comercio interno, exigiendo que los productos que viajan a un puerto estadounidense desde otro deban ser propiedad nacional, construidos en Estados Unidos, con tripulación local y que enarbolen la bandera estadounidense.
Escalada del conflicto
La medida de Trump fue anunciada mientras el conflicto en Oriente Medio continúa escalando en el estrecho de Ormuz, clave para un 20 % del suministro de petróleo mundial y buena parte del gas natural.
Los ataques contra las infraestructuras estratégicas han tomado el protagonismo en las últimas horas, después de que el nuevo líder supremo iraní, el ayatolá Mojtaba Jameneí, ordenara mantener cerrado el paso para “presionar al enemigo”, días después de la de que la Guardia Revolucionaria amenazara con atacar a los barcos que lo cruzaran.
Según informó la agencia iraní Tasnim, Israel y Estados Unidos atacaron unas refinerías de gas iraníes en la Zona Económica Especial de Energía de Pars Sur, en Asalouye, en la costa sur.
Anoche restos de misiles impactaron en instalaciones de gas y en un yacimiento en Emiratos Árabes Unidos.
Irán ataca el sector energético del Golfo
Irán lanzó anoche una serie de ataques contra instalaciones energéticas en los países de la región del Golfo tras sufrir un nuevo revés: la muerte de su ministro de Inteligencia, asesinado en un ataque reivindicado por Israel. Los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico de la República Islámica, amenazaron el miércoles por la noche con intensificar sus ataques si el sector energético iraní volvía a ser blanco de ataques, tras un bombardeo contra una importante instalación de gas.
“Les advertimos una vez más de que han cometido un grave error al atacar la infraestructura energética”.
