2020: Un año electoral que deja marcas en la historia

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Los dominicanos eligieron sus autoridades municipales, presidenciales y legislativas.
Las elecciones municipales suspendidas por el colapso del voto electrónico y las votaciones en medio de la pandemia impactaron a todos los sectores

El 2020 dejará hitos en la historia democrática del país. Tres elecciones en un mismo año, una de ellas suspendida y dos, en un acontecimiento antes nunca visto en el país, celebradas en medio de una pandemia.

En este 2020 que casi finaliza se tenía previsto la celebración de sólo dos elecciones: las municipales del 16 de febrero y las presidenciales y congresuales del 17 de mayo. Pero no pudo ser así y todo sufrió una alteración en el orden, puesto que las primeras tuvieron que ser suspendidas y convocadas nuevamente para el 15 de marzo por el fracaso del voto automatizado (método mediante el cual se iba a efectuar el sufragio en 18 de 158 municipios del país y que se había puesto a prueba en las primarias de 2019). Las segundas, también tuvieron que cambiarse de fecha y reprogramarse para el 5 de julio por la pandemia de la COVID-19 que en ese momento tenía un repunte en el país.

El año inició con altas expectativas, puesto que sería crucial e importante en términos políticos y electorales. Esto porque el país estaba frente a unas elecciones municipales históricas, pues iba a ser la primera vez que se celebraban separadas de los demás niveles de elección, pero, al final de cuentas, la marca se produjo por otra razón. El voto automatizado, cuyo sistema había ya recibido críticas y rechazo de algunos sectores, falló y provocó el colapso de los comicios en los que iban a ser elegidas 3,849 autoridades locales con el voto automatizado en 18 municipios y en otras 140 demarcaciones con boletas físicas.

El fallo del certamen vino de parte de la Dirección de Informática de la Junta Central Electoral (JCE), cuyo organismo tuvo a su cargo la organización y montaje de la elección. “Un caso fortuito” fue la razón dada por el que fuera presidente de la JCE, Julio César Castaños Guzmán, al fracaso de esos comicios, que produjo una crisis institucional y social en el país. No obstante a esto, y tras una investigación de la Organización de Estados Americanos (OEA) –que observó el proceso-, se determinó que hubo, por parte del órgano comicial, “falta de acción” con los problemas que presentaba el voto automatizado antes de su uso; “mala gestión” de los técnicos que tuvieron a su cargo la programación de este; problemas con el software; falta de herramientas para detectar y prevenir fallas; ausencia de protocolos y falta de aplicación de buenas prácticas.

Equipos contaban con “visto bueno”

El voto automatizado colapsó con la validación de varias firmas auditoras. Alhambra Eidos, es una de ellas, la cual hizo una auditoría a los equipos usados en las primarias del 6 de octubre de 2019, cuyo proceso se vio matizado por denuncias de fraude de parte uno de los precandidatos que compitió por la candidatura presidencial de uno de los partidos que usaron esta modalidad. Los equipos también tenían el visto bueno de un grupo de peritos de la Fundación Internacional para Sistemas Electorales (IFES) y de la Unión Interamericana de Organismos Electorales (Uniore).

Tras discusiones, kilométricas audiencias del Pleno de la JCE con los partidos políticos y varias protestas en la Plaza de la Bandera (frente a la sede de la JCE), se pudo consensuar y establecer una nueva fecha para esas elecciones y se determinó que la fecha ideal era el 15 de marzo, pero sólo con el uso de boletas físicas, dejando a un lado el sistema de voto electrónico. Pero, sin esperarse, para esta ocasión se presentó una nueva amenaza, la COVID-19, que ya se encontraba en el país. Los 7.4 millones de dominicanos que estaban convocados sufragaron con el riesgo de contagiarse de la enfermedad, pero, en definitiva, se logró el cometido, pues ese día el pueblo dominicano pudo escoger los 158 alcaldes y 158 vicealcaldes del país; 1,164 regidores y sus 1,164 suplentes; 235 directores y 235 subdirectores, además de 735 vocales que tomaron posesión el 24 de abril.

No obstante a esto y posterior a esos comicios, las autoridades de salud del país atribuyeron un aumento de los casos de COVID-19 a ese certamen y de hecho, fueron varios los candidatos y dirigentes políticos que se contagiaron del virus.

Para los comicios municipales extraordinarios del 15 de marzo, que se realizaron bajo el creciente temor del contagio de la enfermedad, estaban llamados a votar 7 millones 487 mil 040 personas y, de esa población, sólo sufragaron 3 millones 678 mil 134. En definitiva, un 49.13% dominicanos votó y un 50.87% se abstuvo de concurrir a unas elecciones que ya arrastraban el trauma de los fallidos comicios del 16 de febrero.

En los comicios municipales hubo 3 millones 678 mil 134 de votos emitidos; 179,261 fueron nulos y 1,680 fueron observados. El Partido Revolucionario Moderno (PRM) fue el gran vencedor de esas elecciones, al ganar 82 de las 158 alcaldías que disputaba junto a siete partidos aliados.

Comicios del 5 de julio

Las elecciones presidenciales y congresuales era uno de los certámenes más esperados. Pues de este, resultaría ganador un nuevo presidente de la República y se renovarían las plazas del Poder Legislativo. A este torneo electoral, al que estaban llamados a votar 7.5 millones de dominicanos, le precedió una de las campañas electorales más atípicas, largas y costosas. Su fecha inicial era el 17 de mayo, pero debido a la cantidad de contagios de la COVID-19 que se reportaban en el país, los partidos políticos, la sociedad civil y la JCE consensuaron que estos debían ser el 5 de julio.

Pero ese no fue el único problema que se enfrentó. El voto de los dominicanos en el exterior peligraba, ya que los países en los que residen los criollos no otorgaban los permisos para poder efectuar el certamen en sus territorios, incluido los Estados Unidos, donde viven la mayor parte. Al final, sí se pudo.

Las elecciones presidenciales

Para las elecciones presidenciales y congresuales, que debieron realizarse bajo un fuerte protocolo sanitario para evitar contagios masivos, concurrieron 26 partidos políticos y 1,800 candidatos, entre ellos seis aspirantes presidenciales: Luis Abinader del Partido Revolucionario Moderno (PRM), quien resultó ganador; Gonzalo Castillo, del Partido de la Liberación Dominicana (PLD); Leonel Fernández de la Fuerza del Pueblo (FP); Guillermo Moreno, de Alianza País (Alpaís); Juan Cohen, del Partido Nacional Voluntad Ciudadana (PNVC) e Ismael Reyes, del Partido Demócrata Institucional (PDI). En total fueron escogidas 264 autoridades: 1 presidente (a) y 1 vicepresidente (a); 32 senadores; 178 diputados territoriales; 5 diputados nacionales; 7 diputados de Ultramar (del exterior); 20 representantes ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen) y 20 suplentes de estos. Para el sufragio fueron usadas boletas físicas a nivel nacional y en el extrajero.

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