En el país, 188 personas están en tratamiento, y aunque la mayoría no contagia sufre rechazo social y abandono
Desde tiempos antiguos un diagnóstico de lepra ha sido visto como una sentencia de aislamiento y la confirmación de un inminente proceso de deformación y desfiguración corporal, que muchos han relacionado con una maldición o un castigo divino
Con los años, se han logrado importantes avances gracias al acceso a la información y al tratamiento oportuno de la enfermedad; sin embargo, perdura el estigma y el rechazo.
A propósito de que septiembre es el mes conmemorativo, el Patronato de Lucha Contra la Lepra busca llevar conciencia y desmontar los mitos en torno a este padecimiento, que en medicina se conoce como la “enfermedad de Hansen” en honor a Gerhard Hansen, quien descubrió el bacilo causante en 1873.
Con el eslogan “la lepra se cura”, la entidad trabaja para sensibilizar sobre la importancia del diagnóstico temprano con el objetivo de prevenir que el paciente sufra lesiones irreversibles.
Actualmente un total de 188 pacientes están en tratamiento en todo el territorio nacional, incluyendo cerca de cincuenta que fueron diagnosticados en lo que va de año. Como evidencia de que la enfermedad es curable, el patronato alude a los registros de más de 14 mil casos identificados en el país desde el año 1966; mayoría de los cuales recibió el alta.
Las informaciones fueron compartidas en el Desayuno elCaribe-CDN, por los doctores Emma Guzmán de Cruz, presidenta del Patronato de Lucha Contra la Lepra; Víctor Pou Soares, director del Instituto Dermatológico Dominicano y Cirugía de Piel Dr. Huberto Bogaert Díaz; y Juan Periche, director del Programa Nacional de Lepra.
“Sí, tenemos lepra. Y ya, gracias a Dios, no tenemos esa etapa deformante que es la que queremos evitar para que todos los pacientes de lepra estén incorporados en sus labores y no estén marginados de la sociedad”, subrayó la doctora Emma Guzmán.
En ese sentido, el director del Instituto Dermatológico Dominicano y Cirugía de Piel, denunció que lastimosamente aún persiste mucha desinformación y como consecuencia la persona afectada carga con el peso de la discriminación.
“Hoy una persona le dicen que tiene la enfermedad, probablemente la despiden del trabajo. Ahí es donde está el problema. Y lo que queremos es luchar contra ese estigma milenario. Hay que recordar a la población que existe la enfermedad y que se cura y es tan sencillo como que hoy día la lepra es una enfermedad crónica como otra cualquiera”, afirmó.
Enfatizó en que el paciente al momento que es diagnosticado, y comienza el tratamiento, deja de ser contagioso.
El doctor Pou Soares precisó que para que haya un contagio, la persona infectada tiene que estar en contacto cercano por un tiempo prolongado. Puntualizó que esta afección tiene un período de incubación bastante largo que puede llegar hasta 20 años.
“Hoy usted se contagia y dentro de 20 años es que puede llegar a tener lepra. Eso es lo máximo”, indicó.
Y es precisamente el estigma el principal obstáculo para tener un diagnóstico temprano. “Hemos tenido pacientes que se han divorciado. Los sacan de su casa porque piensan que van a tener una enfermedad que ha sido maldita por siglos”, lamentó.
El galeno advirtió que aunque cincuenta pacientes diagnosticados este año no es un número alarmante, si no reciben un seguimiento oportuno en 20 años el país puede presentar un repunte importante de la enfermedad y retroceder en todo lo avanzado. La meta del instituto dermatológico es lograr la eliminación de la lepra para el año 2030, en consonancia con los objetivos de la Organización Panamericana de la Salud, organismo que mantiene un programa de donación de medicamentos para pacientes diagnosticados en el país.
Preguntado sobre los síntomas que podrían alertar sobre un posible contagio, dijo lo siguiente: “Yo me voy a retraer a un eslogan de los años 80 que nosotros hacíamos en el instituto. Aquel eslogan decía: una mancha donde usted no sienta ni dolor, ni calor, ni frío, puede ser lepra. Llegue a una unidad del instituto más cercana a usted”.
Actualmente esta institución cuenta con una sede central en Santo Domingo y ocho unidades a nivel nacional.
De acuerdo con el director del Programa Nacional de Lepra, Juan Periche, continuarán las pruebas de diagnóstico durante los meses septiembre, octubre y noviembre, pero estima que este año no llegarán a cien casos.
A modo de ilustrar los avances en esta materia, en un recuento histórico se remonta a 1972 a la firma del acuerdo en el que Salud Pública delegó en el referido instituto el programa de lepra, logrando ampliar la cobertura. “El año en que logramos cubrir toda República Dominicana, en 1974, se diagnosticaron 470 casos nuevos en un año. Cuando miramos ahora, desde el 2020 para acá no vamos a tener más de cien, y este año no vamos a llegar tampoco a cien”, garantizó.
Sin embargo, explicó que la atención no solo se enfoca en el paciente diagnosticado, sino en “las personas que andan con el microbio en su cuerpo y todavía no tienen síntomas”, puesto que el período de incubación puede durar años.
“Yo tengo ahora pacientes, que los voy a diagnosticar dentro de dos o tres años, y no tengo manera de descubrirlo ahora mismo. Entonces, disminuir el programa, disminuir nuestros esfuerzos, va a terminar produciendo más casos de lepra en el futuro y eso tenemos que evitarlo a toda costa”, alertó.
Hay cinco mil personas bajo monitoreo en RD
El instituto cuenta con 43 auxiliares médicos y paramédicos con más de diez años de experiencia, quienes visitan a los pacientes y se aseguran de que lleven su tratamiento de manera gratuita.
Concomitantemente este personal mantiene un seguimiento a los contactos más cercanos de personas que han estado infectadas. Según informó el director del Programa Nacional de Lepra, se monitorea una población de aproximadamente 5 mil personas.
El doctor Juan Periche recomienda a las personas que hayan estado en contacto directo con un paciente de lepra no alejarse, ya que quedarse cerca garantiza que se realicen los chequeos rutinarios para detectar los síntomas y llegar a un diagnóstico a tiempo.
