El Seibo, . La pared de la antigua cárcel Santa Cruz de El Seibo sufrió un colapso debido a las lluvias acumuladas por la tormenta Franklin. Esta edificación, construida en 1958 durante la dictadura de Rafael Leinidas Trujillo, ya mostraba signos de deterioro, con grietas y deformaciones visibles en su estructura.

El incidente tuvo lugar durante la tarde de este miércoles, cuando la verja perimetral de la cárcel cedió ante las condiciones climáticas adversas. Esta estructura, que durante años sirvió como prisión en la región, había estado inclinada y dañada, generando preocupación entre los residentes cercanos debido a su condición inestable.

Tras la caída de la verja perimetral, las autoridades locales se movilizaron para evaluar la situación. La gobernadora civil, miembros de la Defensa Civil y el Cuerpo de Bomberos de El Seibo se presentaron en el lugar para coordinar las acciones necesarias.

Sobrepoblación

Estudios realizados por organismos estatales han revelado una preocupante sobrepoblación en la cárcel Santa Cruz de El Seibo, donde se concentran más de 900 internos, viviendo hacinados en pequeñas celdas y corredores improvisados, de manera similar a las sardinas enlatadas.

Las habitaciones o celdas carecen de ventilación y luz natural proveniente del sol o la claridad del día. Un estudio presentado por la Oficina Nacional de Defensa Pública detalla que este centro penitenciario, diseñado originalmente para albergar a un máximo de 243 personas, actualmente alberga a 941 individuos privados de libertad. De estos reclusos, 721 se encuentran en situación de detención preventiva, mientras que 220 ya han sido condenados.

El informe señala que la cárcel ha experimentado diversas adaptaciones espaciales realizadas por los propios internos, y algunos se ven obligados a dormir en los pasillos debido a la falta de recursos para asegurarse un espacio adecuado. Los dormitorios, a menudo llamados «goletas», presentan un diseño estrecho y de escasa altura, compuestos por dos niveles o compartimentos, a los que se accede a través de pequeñas escaleras improvisadas por los reclusos. En general, las personas no pueden ponerse de pie cómodamente en estos espacios.

En la República Dominicana, en las 22 cárceles del nuevo modelo y en los 19 centros de privación de libertad del modelo tradicional, la población carcelaria asciende a 25,711 reos, a pesar de que la capacidad total es solo para 15,643 personas. Esta sobrepoblación generalizada es motivo de gran preocupación, ya que agrava las condiciones ya precarias en las que viven los internos y dificulta la garantía de sus derechos y bienestar.

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