Santo Domingo, R.D. – En un acto sin precedentes en la política dominicana, el presidente Luis Abinader decidió donar el 100 % de su salario anual, equivalente a RD$6,012,000.00, a 18 fundaciones que atienden sectores vulnerables en distintas regiones del país.
Gracias a esta iniciativa solidaria, múltiples comunidades recibieron apoyo directo en áreas claves como salud, educación, asistencia social, desarrollo infantil y religioso.
Distribución equitativa con enfoque social
El aporte presidencial se destinó a instituciones que operan en el Distrito Nacional, así como en las provincias de Monte Plata, Santiago, San Pedro de Macorís, y los municipios Santo Domingo Norte y Oeste.
Entre las fundaciones beneficiadas se incluyen:
- Fundación Unidos Creciendo en Amor Familiar (FUNCAF)
- Fundación Amigos Contra el Cáncer Infantil
- Fundación Operación Sonrisa
- Congregación Hermanitas de Ancianos Desamparados
- Aldeas Infantiles SOS Dominicanas
- Fundación Despertando Sonrisas
- Fundación Ayuda Humanitaria Fe Esperanza de San Carlos (FUHUESAN), entre otras.
Cada entrega fue realizada con una descripción detallada del uso de los fondos, lo cual garantiza un manejo transparente y responsable de los recursos.
Proyectos con impacto real en la vida de las personas
Asimismo, los fondos fueron empleados en una amplia gama de acciones sociales. Por ejemplo, se llevaron a cabo:
- Talleres y charlas dirigidas a niños, adolescentes y mujeres de escasos recursos.
- Construcción de centros para envejecientes e iglesias comunitarias.
- Compra de computadoras, monitores e impresoras para programas de alfabetización digital.
- Programas de alimentación, higiene, transporte escolar y educación técnico-vocacional.
- Además, se apoyaron cirugías reconstructivas (labio hendido, paladar), diagnósticos médicos y tratamientos para niños en situación crítica.
Por consiguiente, cientos de familias se beneficiaron directamente con soluciones concretas a sus necesidades más urgentes.
Un modelo de liderazgo ético y transformador
Por otro lado, la iniciativa del presidente Abinader no solo representa un gesto de solidaridad, sino también un modelo de gestión pública con enfoque humano.
En consecuencia, se fortalece la confianza en las instituciones y se impulsa un nuevo paradigma de gobernanza basada en la empatía y la cercanía con la gente.
Sin embargo, lo más notable es que estas donaciones no fueron simbólicas, sino funcionales y efectivas. Cada peso fue dirigido a resolver un problema real, con seguimiento, claridad y compromiso.
