Atención oncológica requiere golpe de timón ante incertidumbre de pacientes

Suministro de medicamentos de alto costo y la inclusión de tratamientos novedosos son demandas entre quienes luchan contra el cáncer en RD.

El número de diagnósticos de cáncer en RD sigue en aumento
El número de diagnósticos de cáncer en RD sigue en aumento
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Rosa Méndez es sobreviviente de cáncer de seno. Desde el año 2018 relata su vida dividiéndola en ¿hitos, obstáculos, pruebas? El sustantivo varía según el asombro que se genera en quien la escucha. Lo cierto, o lo inverosímil, es que la mayor parte del tiempo habla de ellos con una sonrisa, forjada en el acero de la templanza y la resistencia. El buen semblante solo la abandona cuando recuerda a sus compañeras que no han podido contra el cáncer, que quedaron atrás. Y no por la falta de entereza, sino por la de medicamentos.

“Muchas de ellas ya no están aquí, porque han estado esperando un tratamiento por uno o dos años, que nunca llegó. Y cuando llega ya no pueden detener la enfermedad. Solo en octubre de 2025 fallecieron diez de ellas. Y eso es muy cruel. Algo tenemos que hacer para mejorar el acceso a esos medicamentos”, expresa Méndez, quien es médico y actualmente colabora en el Programa de Educación del Instituto Nacional del Cáncer.

En los casos más severos se requiere medicación de alto costo, que no puede sufragar un ciudadano promedio. A tales fines existe el Programa de Medicamentos de Alto Costo y Ayudas Médicas (PMAC), del Ministerio de Salud Pública. Pero más recientemente han aumentado las quejas sobre su funcionamiento.

El Observatorio Global de Cáncer, perteneciente a la Organización Mundial de la Salud, calculaba, para el 2022, que se habían detectado más de 20 mil nuevos casos en República Dominicana, mientras que se registraba una prevalencia de más de 51 mil casos, es decir, en referencia al número de diagnosticados dentro de los cinco años previos.

Para el oncólogo y exdirector del Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavares (INCART), Dr. José Ramírez, el tema amerita la atención urgente de las autoridades nacionales.

“Los organismos internacionales, como la OMS, nos vienen advirtiendo que el tema del cáncer en América Latina apenas está empezando. El número de pacientes va in cresendo y, entretanto, en el país la gran mayoría de los casos de detectan tardíamente”.

La incertidumbre

La encrucijada más grande que ha vivido Rosa Méndez ocurrió en julio de 2021, cuando le diagnosticaron una metástasis focalizada en una de sus mamas, con masa de 15 cm y cinco costillas invadidas.
No era la primera vez que se topaba de frente con la enfermedad. En 2018 comenzó su primer proceso de quimioterapia, por un quiste, en la otra mama. Esto se descubrió poco después de sufrir un parto prematuro extremo a las 21 semanas de gestación, tras el que perdió a su bebé. Su cuerpo estaba debilitado. Contaba con apenas 1 % de neutrófilos, que son glóbulos blancos que se producen en el sistema inmunitario.

En esas condiciones, no obstante, se sometió a quimioterapias y radioterapias. Logró reunir las condiciones de estabilidad para someterse a una cirugía, en 2019, para remover uno de sus senos. La recuperación fue físicamente demandante y tanto más en lo sentimental; su padre falleció producto del COVID-19. Apenas unos años antes, quien había enfrentado, y superado, un cáncer de próstata.
Pese a estar en chequeos continuos, se produce un segundo diagnóstico, el de 2021.

“Los primeros sorprendidos fueron los médicos. Y se trataba de una situación compleja. Básicamente mi única opción era una inmunoterapia combinada experimental, que se estaba haciendo en Estados Unidos. Yo no podía ingresar a ese programa, porque se requería ser paciente sin quimios previas. Así que debía costear mi medicina, ¡y cada ampolla costaba cerca de un millón de pesos!”, comenta.

Encima, a Rosa la habían despedido de su trabajo mientras cumplía su primer ciclo de quimioterapias. “Se acabó la gasolina del avión; hay que dejarlo que se apague”, se dijo.

Aunque a su lado, dormía su esposo, apoyo fundamental, ella quedaba a merced de esa dimensión insondable que representa la madrugada para los pacientes con enfermedades graves.

“Yo tenía mis crisis”, confiesa, “a las 3 de la mañana no podía dormir. Me decía: ‘Vamos a orar, vamos a entrar en una comunión personal y vamos a buscar cuál es el objetivo de mi vida'».

La solución apareció por el lado institucional. El hijo de un paciente que ella había tenido en su época de residente se enteró de su situación. Esa persona trabajaba en la administración pública y gestionó una ayuda desde el Poder Ejecutivo, para que desde el Estado se adquiriesen las dosis para su tratamiento.

Pero incluso este tramo no estuvo exento de escollos. Durante los diez meses que duró este ciclo, funcionarios le insistían en que no podían —o no debían o no les parecía— ayudarla más, pues, ya le habían tramitado otras dosis. Pero, como bien lo dice ella, “nunca me he quitado los guantes de pelear”. Insistía, iba a una y otra dependencia, hasta que para el primer cuatrimestre del 2022 las prueba dieron como resultado su curación.

Una realidad apremiante

Cuando se le pide evaluar el PMAC, el doctor Ramírez no edulcora el diagnóstico: “Es insostenible financieramente, no puede cubrir a todos los pacientes. Hoy en día se destinan 8 mil millones de pesos y no alcanza. Habría que destinar tal vez 25 mil millones, ¿pero de dónde van a salir? ¿Es viable?”.

Por su parte, Méndez advierte que, actualmente, los pacientes experimentan frustración con su funcionamiento. Hay una lista de espera que no avanza; no reciben respuesta a sus inquietudes; incluso les asignan un código para hacer seguimiento a sus casos, pero luego esos códigos no reflejan nada en el sistema del programa.

Para el oncólogo sería importante optimizar su funcionamiento y aplicar otras medidas de alto impacto: “Dentro del Estado hay profesionales que han propuesto ideas para mejorar este departamento, pero no se les escucha. Hace falta fortalecer la educación y el sistema de atención primaria para que los diagnósticos sucedan más tempranamente. Y, definitivamente, hay que actualizar y modernizar la Ley de Seguridad Social”.

Al respecto de esto último, subraya que su versión actual no permite la rápida incorporación de nuevas moléculas y tratamientos, que surgen con los avances, al plan nacional de tratamiento. Pueden demorar entre 3 y 5 años en hacerlo.

“Es evidente que se necesita incluir nuevas moléculas y tratamientos, pero no lo hacen. ¿Qué hacemos, entonces? Hay que luchar para que las cosas cambien», reclama Méndez desde su experiencia acompañando a pacientes oncológicos.

Incluir dinámicas más ágiles podrían ayudar a mejorar la calidad de vida de los pacientes.

“En otros países se aplican dinámicas de tipo costo efectiva. Es decir, se acuerda con los productores farmacéuticos el suministro de medicinas que pueden, por ejemplo, alargar la vida de los pacientes unos tantos meses. Si eso no ocurre, el Estado no paga esos tratamientos, porque así se ha pautado por contrato previo”, explica el doctor Ramírez.

Las sugerencias y propuestas van y vienen. El número de diagnósticos sigue en aumento. La incertidumbre se acrecienta entre los pacientes. Entretanto, la gestión de esta área de la salud pública se mueve con lentitud pasmosa.

Sobre el Dr. José Ramírez

Dr. José Ramírez
Dr. José Ramírez

El Dr. José Ernesto Ramírez Féliz es un cirujano oncólogo dominicano que se desempeñó como director general del Instituto Nacional del Cáncer Rosa Emilia Sánchez Pérez de Tavares (INCART) desde el año 2020 hasta finales de 2025. Durante su gestión, impulsó la modernización tecnológica y el fortalecimiento de los servicios oncológicos públicos, destacándose además como docente en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Tras concluir su labor en el sector público, ha continuado su práctica profesional como director de la Red Oncológica Dominicana Integral (RODI), desde donde mantiene una participación en la prevención del cáncer y la promoción de reformas a la Seguridad Social para mejorar el acceso a tratamientos de alto costo.

Sobre la Dra. Rosa Méndez

Dra. Rosa Méndez
Dra. Rosa Méndez

Rosa Méndez es una doctora y sobreviviente de cáncer de seno que ha transformado sus difíciles vivencias personales, desde diagnósticos complejos hasta pérdidas familiares, en una misión de vida dedicada a la esperanza. Tras superar la enfermedad con gran fortaleza, actualmente colabora en el área educativa del Instituto Nacional del Cáncer (INCART), donde acompaña a otros pacientes y promueve con sensibilidad la importancia de mejorar el acceso a tratamientos oportunos. Su historia es un testimonio de templanza y solidaridad, enfocado en lograr que el sistema de salud brinde una atención más humana y ágil para quienes transitan por este camino.

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