Especialistas del HOMS explican por qué lo que comemos también influye en cómo nos sentimos

La alimentación mantiene una relación estrecha con el estado emocional, la capacidad de concentración y la forma en que las personas responden al estrés

La doctora Priscila Lora, nutrióloga clínica, y la licenciada Melina Cabrera, psicóloga clínica y máster en trastornos de la conducta alimentaria y diabetes, abordaron la relación entre nutrición y psicología, y coincidieron en que se trata de un vínculo bidireccional.

“Lo que yo como va a influir en cómo yo me siento y cómo yo me siento va a influir en lo que yo decido comer”, explicó Cabrera durante la conversación conducida por Yadira Pimentel.

Las especialistas señalaron que una alimentación insuficiente puede relacionarse con irritabilidad, debilidad y problemas de concentración, porque el cerebro necesita un aporte adecuado de energía para funcionar correctamente.

Uno de los ejes de la conversación fue la relación entre comida, emociones y memoria. Lora explicó que el cerebro puede asociar determinados alimentos con sensaciones placenteras, especialmente cuando estos han sido utilizados desde la infancia como recompensa.

Ultraprocesados y salud mental: asociación no significa causalidad

Durante la entrevista también se abordó el consumo de alimentos ultraprocesados. Cabrera señaló que existen estudios observacionales que han encontrado asociaciones entre un mayor consumo de este tipo de productos y una mayor presencia de síntomas de ansiedad o depresión.

Sin embargo, hizo una precisión importante: eso no significa que comer alimentos ultraprocesados cause necesariamente depresión o ansiedad. La relación puede producirse en ambas direcciones.

Una persona con deterioro de su salud mental puede recurrir con mayor frecuencia a alimentos de fácil acceso y altamente palatables, mientras determinados patrones de alimentación también pueden relacionarse con un menor bienestar general. Las especialistas insistieron en evitar conclusiones simplistas y en observar la alimentación dentro de un contexto más amplio.

Señales de alerta en la relación con la comida

Uno de los segmentos más importantes del programa estuvo dedicado a identificar cuándo la preocupación por comer sano, perder peso o controlar la alimentación comienza a convertirse en un problema.

Cabrera mencionó varias señales que pueden justificar una evaluación profesional. Entre ellas se encuentran una obsesión creciente con la calidad o cantidad de los alimentos, evitar comer delante de otras personas y mantener una preocupación excesiva por el peso o la apariencia corporal.

También alertó sobre conductas compensatorias después de comer, como ejercicio excesivo, vómito inducido o uso de laxantes. Cuando las comidas empiezan a convertirse constantemente en motivo de discusión, culpa, miedo o vergüenza, puede existir un problema que va más allá de la nutrición.

Las especialistas también expresaron preocupación por la influencia que pueden ejercer las redes sociales sobre adolescentes, jóvenes y adultos. Cabrera advirtió sobre el bombardeo constante de contenidos relacionados con dietas extremas, ejercicio excesivo y estándares corporales difíciles de alcanzar.

En ese contexto, destacó el papel de los padres. La manera en que los adultos hablan sobre su propio cuerpo, el peso y los alimentos puede influir directamente en la relación que sus hijos desarrollen con la comida.

Comentarios humillantes o críticas constantes sobre el cuerpo pueden provocar vergüenza, ocultamiento de conductas alimentarias y una búsqueda desesperada de delgadez. La psicóloga afirmó haber observado en consulta personas recurriendo a prácticas extremas y no supervisadas para perder peso, lo que refuerza la necesidad de acudir a profesionales capacitados.

Medicamentos y cirugía no sustituyen el trabajo psicológico

Otro punto abordado fue el uso de medicamentos para bajar de peso y las cirugías bariátricas. Cabrera sostuvo que estas herramientas pueden modificar el peso corporal, pero no necesariamente cambian por sí solas la relación emocional de la persona con la comida.

Por esa razón, insistió en que el acompañamiento psicológico puede resultar importante cuando existen trastornos de la conducta alimentaria, episodios de atracón, ansiedad relacionada con la alimentación o patrones persistentes de restricción y compensación.

“De nada te vale cortarte el estómago y que la mente siga igual”, expresó al explicar la necesidad de abordar simultáneamente los componentes físicos y psicológicos.

El trabajo multidisciplinario como parte del tratamiento

Tanto Lora como Cabrera defendieron el trabajo conjunto entre nutrición y psicología. La nutróloga explicó que durante la consulta pueden aparecer señales que indican que el problema del paciente va más allá de bajo peso, sobrepeso u obesidad.

En esos casos, considera importante realizar el referimiento correspondiente. Cabrera agregó que atender exclusivamente lo que una persona come sin explorar sus pensamientos y emociones puede limitar los resultados.

Pero ocurre lo mismo en sentido contrario: abordar únicamente la parte psicológica sin tomar en cuenta las necesidades nutricionales tampoco ofrece una visión completa. Las especialistas coincidieron en que el paciente debe ser visto como un todo.

La pandemia dejó efectos en la relación con la comida

La conversación también abordó los cambios ocurridos durante la pandemia de COVID-19.

Lora recordó que durante el confinamiento algunas personas llevaron la alimentación y el ejercicio a extremos, mientras otras recurrieron al consumo excesivo de comida o alcohol para manejar el estrés, la incertidumbre y el encierro.
Cabrera indicó que posteriormente ha recibido pacientes que relacionan el inicio de episodios de atracón y aumentos importantes de peso con ese período. Sin embargo, aclaró que no todos esos casos corresponden necesariamente a un trastorno por atracón diagnosticado.

El punto, explicó, es que algunas personas utilizaron la comida como mecanismo para enfrentar emociones para las cuales no tenían otras herramientas.

Bienestar al Día es el programa de televisión del Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), cuyo propósito es informar y educar a la población en temas de salud, motivándole a hacer de la prevención una parte esencial de su vida diaria.

Bienestar al Día, programa del Homs

Bienestar al Día es el programa de televisión del Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS), cuyo propósito es informar y educar a la población en temas de salud, motivándole a hacer de la prevención una parte esencial de su vida diaria.

Conducido por Yadhira Pimentel, el programa presenta entrevistas fundamentales a especialistas de la salud, así como otros contenidos basados en evidencia, contribuyendo a mejorar la calidad de vida y a fortalecer una cultura de bienestar en la sociedad. Bienestar al Día se transmite todos los sábados a las 11:00 a.m., con retransmisiones a las 2:00 p.m., y de lunes a viernes a las 10:30 a.m., por CDN canal 37.

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