La Policía de la Ciudad asestó un duro golpe al tráfico de drogas sintéticas tras interceptar un cargamento masivo en el barrio de Caballito. Durante un control preventivo, los efectivos decomisaron cerca de 400 litros de ketamina líquida que eran transportados en un vehículo de gran porte.
El operativo ocurrió en la Avenida Alberdi al 500, donde los agentes divisaron un camión Scania con matrícula paraguaya estacionado en doble fila. La actitud sospechosa del conductor, un hombre de aproximadamente 30 años, motivó una inspección profunda que reveló la sustancia oculta en uno de los tanques del camión.
Un cargamento con destino ilícito
Según fuentes policiales, el valor de la droga incautada asciende a 1,5 millones de dólares. El chofer quedó detenido de inmediato, mientras las autoridades investigan la procedencia y el destino final de esta potente sustancia disociativa.
La ketamina es un compuesto químico que se utiliza legalmente como anestésico en medicina humana y veterinaria. Sin embargo, su mercado ilícito ha crecido exponencialmente, donde se comercializa en polvo o líquido para consumo recreativo mediante mezclas con bebidas o inhalación.
Los graves peligros de la ketamina para la salud
El uso recreativo de esta droga genera una desconexión profunda de la realidad, un estado que los usuarios denominan «agujero k». Esta disociación puede provocar confusión extrema e inmovilidad, alterando gravemente la percepción del entorno y el estado de ánimo.
La FDA y especialistas advierten que el consumo no regulado conlleva efectos secundarios inmediatos como hipertensión, visión borrosa y náuseas. Además, la combinación de ketamina con otras sustancias, como los opioides, puede derivar en una depresión respiratoria mortal.
Consecuencias físicas y mentales a largo plazo
El impacto de esta droga no se limita al sistema nervioso. Expertos señalan que el abuso de ketamina provoca daños severos en el sistema renal y urinario, incluyendo lesiones vesicales graves conocidas como uropatía inducida por ketamina.
Estudios recientes indican que los incidentes relacionados con esta sustancia aumentaron un 81% en los últimos años, vinculando su uso prolongado con cuadros de psicosis, ansiedad y dependencia física. Aunque existe una variante aprobada para la depresión resistente al tratamiento, su uso fuera de clínicas especializadas representa un riesgo sistémico para el organismo.
