INTRODUCCIÓN
Para el libro “El pensamiento de un líder empresarial y familiar”, escribí el prólogo con estas cinco definiciones de Don Manuel Arsenio Ureña: 1-Un hombre de valores, 2-Un hombre fundador de una familia empresa, 3-Un hombre con el oficio de ser empresario exitoso, 4-Un hombre que era “Camelia y yo”, 5-Un hombre de fe.
En mi primera entrega para esta columna di a conocer las primeras tres. Hoy entrego las dos últimas.
4- Un hombre que era “Camelia y yo”
Otro dato interesante, para conocer y definir la personalidad de Don Arsenio y su accionar, es el caer en la cuenta de que, al referirse a sí mismo, nunca o casi nunca, decía “yo”, sino que sistemáticamente el sujeto será “Camelia y yo”, el “nosotros” o “el nuestro”, que debe normalmente traducirse como “Camelia y yo”.
Tome cualquiera de los tópicos de sus Conferencias Magistrales, y encontrará, aquí y allá, afirmaciones como éstas:
-“Desde nuestro modesto inicio en la Avenida Valerio, Camelia (mi esposa) y yo nos propusimos crear una empresa familiar”. -“Nuestros hijos aprendieron los valores que Camelia y yo trajimos de nuestros padres”. -“Nada de esto hubiera sido posible sin la visión que Camelia y yo compartimos de la familia”.
-“Camelia y yo decidimos que íbamos a alfabetizar a nuestra comunidad de origen en la Sierra”. -Las empresas pilares de este consorcio son dos: Manuel Arsenio Ureña, C. por A., y Agroindustria Camelia, C. por A.
Considero que aquel mandato bíblico, dado a los esposos desde los orígenes de la humanidad, fue practicado de manera consciente y sistemática por la pareja Camelia y Arsenio en el siglo XX y en los albores del XXI, a saber: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo 19, 4-6).
Esta relación de ser “dos en uno” era tan palpable en todos los ambientes que con frecuencia yo les decía: ¿Cómo andan los novios?
Pienso que una buena definición de Don Arsenio puede ser ésta: “Era para su esposa todo un caballero, su novio eterno, en el que no existía ni el “yo” ni el “tú” sino “el nosotros”, “Camelia y yo”.
5-Un hombre de fe
“De la abundancia del corazón habla la boca”, afirma la sabiduría popular en uno de sus refranes.
5.1. Laico católico en el mundo
También la visión de su fe católica permea la existencia, las actitudes y los discursos de Don Arsenio. Recojamos a este propósito algunas expresiones escritas por él en el presente libro:
-“Necesitamos más que nunca recurrir a los valores espirituales” y “seguir construyendo una sociedad basada en la justicia, en la eficiencia y en el amor cristiano”.
-“Nosotros, como gente de fe, no podemos negar la mano de la Divina Providencia… Pero tampoco ha sido al azar. El Señor ayuda al que hace su tarea”.
-“Nuestra cultura de empresa nace de nuestra cultura como familia cristiana”.
-“Que el Señor nos ilumine a todos”, es la expresión de fe con la que concluye Don Arsenio su charla Magistral Familia Economía y Herencia.
Las expresiones citadas dicen mucho por sí mismas, pero no podemos dejar de destacar que la visión de familia y de empresa de Don Arsenio y Camelia nace de su cultura cristiana; la novedad de una “familia empresa” o “empresa familiar” o “familia-empresa”, según las expresiones mismas de nuestro autor, hunden sus raíces, con todas sus características, en la visión cristiana de su fundador (es decir, la unidad Arsenio y Camelia).
Este es un dato sumamente impactante: lo viejo y lo nuevo se unen otra vez de cara a un futuro promisorio. Lo primero, “la cultura cristiana”, da firmeza y seguridad; lo segundo, “la cultura de empresa’, ligada a la familia, ayudará sin lugar a dudas, a superar los escollos que hicieron zozobrar; en la tercera o cuarta generación a muchas familias, en su intento de establecer “empresas familias”, que permanecieran en el tiempo durante muchas generaciones.
Al constatar esta relación, “cristiano comprometido, como tal, en la familia y en la empresa”, diríamos en nuestro lenguaje eclesial, que Don Arsenio es “un laico católico en el mundo, evangelizador de la familia y de la empresa”; o de otra manera: “es un evangelizador de la cultura familiar y empresarial por sus enseñanzas y acciones”.
Realizó esta misión en el mundo de tal manera que su connotación católica no aparecía explícitamente. Por eso para todos, no importando su credo, es “un empresario exitoso”. Pero, en el marco de su fe cristiana, lo podemos definir también “como un empresario católico exitoso, que supo unir fe y vida”.
5.2. Laico dentro de la Iglesia
También valga decir que, dentro de la Iglesia, conservaba sus prácticas religiosas, su misa dominical y frecuente, rezaba el rosario con Doña Camelia y trabajó, también con ella, en la Pastoral Familiar. Asimismo, fue coherente con su compromiso de ofrendar para los gastos pastorales internos de la Iglesia y para sus obras sociales a favor de los pobres. Se puede afirmar que lo hizo de acuerdo a la práctica de Jesús y de la Iglesia: libre y generosamente, sin poner límites a sus contribuciones. Para mí, de manera particular, como Arzobispo de Santiago, fue un apoyo invaluable y mano derecha: él asumió conmigo la tarea de fortificar la economía de este Arzobispado para sus gastos internos. Tanto interés puso en esta tarea que casi me atrevería a decir que fui yo quien asumí con él esta tarea, ya que él tomó entre sus manos, como algo personal, la creación de un “Fondo Patrimonial” y de la “Fundación Arquidiocesana Santiago Apóstol” (FASA) para esos fines.
En mi obra “Como Ofrenda el Católico”, #35, recojo los siguientes datos y testimonio: “Don Manuel Arsenio Ureña, buen conocedor por su labor junto a Mons. Adames y Mons. Flores, de la situación económica de este Arzobispado, me habló desde que llegué a él en el año 2003 sobre la necesidad de dar estabilidad a las entradas para los gastos fijos del mismo. Acepté su recomendación y le dije: “Veo que parte de mi misión en esta Arquidiócesis y de la generación actual de católicos de las Provincias de Santiago y Espaillat es alcanzar esa meta”.
Hicimos un plan. En primer lugar, completé con él, como está mandado por el Derecho Canónico de la Iglesia, el número de Miembros del Consejo Económico Arquidiocesano, formado por laicos conocedores de economía y sacerdotes; fuimos, luego, dando seguimiento al presupuesto anual del Arzobispado; junto a los medios económicos, ya establecidos (cuotas parroquiales y cena pan y vino) para cubrir dicho presupuesto, agregamos la creación de un Fondo Patrimonial y una gran rifa anual. Todavía estos medios no llegan a cubrir nuestros gastos. Por eso decidí, después de consultar a dicho Consejo Económico Arquidiocesano, crear la “Fundación Arquidiocesana Santiago Apóstol” (FASA) para este fin, compuesta por Miembros, que nos ofrezcan una cuota mensual o anual fija”. Precisamente para el lanzamiento de esta Fundación pronunció la charla “Familia, Economía y Herencia”, recogida en la presente publicación. De ahí que en dicha charla sus primeras palabras sean éstas:
“Amigos y amigas: Estamos aquí esta noche en un acto de buena voluntad, contribuyendo a que la Arquidiócesis de Santiago de los Caballeros pueda cumplir su función pastoral”.
Quiero, pues, dejar claro que Don Arsenio, como parte de la generación presente, asumió conmigo la misión de poner unas bases sólidas a las finanzas del Arzobispado de Santiago para, como él me decía, “los Arzobispos del futuro tengan menos preocupaciones económicas y puedan dedicarse de cuerpo entero a sus tareas espirituales y pastorales”; y también: “El Arzobispado de Santiago presta innumerables servicios a la sociedad de Santiago y no se merece vivir en las estrecheces que desde tiempo de Mons. Adames yo conozco”.
CONCLUSIÓN
CERTIFICO, aunque parezca repetitivo, que Don Arsenio y Doña Camelia con su visión y su proyecto de una familia empresa presentan una novedad interesante, acompañada de retos también interesantes y desafiantes, como los siguientes:
- Cómo persistir con la lámpara o antorcha de los valores familiares y empresariales, encendida a lo largo del tiempo, y transmitirlos fielmente a las generaciones sucesivas.
- Cómo poner a producir los talentos de una familia-empresa, conservando la unidad de ambas, sin que la familia se estanque y derroche, destruyendo la empresa; ni ésta, en nombre de la eficiente productividad, mate la vida familiar.
- Cómo el compartir las riquezas se mantenga de generación en generación familiar y empresarial, con las características de producir bienes: a) para una mejor calidad de vida personal; b) para el bien de la familia; c) para el bien social, con estas tres características: creación de empleos, retribución justa y solidaria a los empleados y multiplicidad de obras sociales.
DOY FE en Santiago de los Caballeros a los 6 días del mes de noviembre del año del Señor 2012.
